Gran conmoción en el mercado petrolero mundial Imprimir
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Lunes 08 de Julio de 2013 12:43

El esquema tradicional que tenía como centro neurálgico de provisión a la zona de Medio Oriente y en carácter de principal comprador a Estados Unidos ha sido conmovido por la perspectiva de que haya profundos cambios en ambos roles

 


El desarrollo industrial del mundo en el siglo XX y lo que va del en curso, se ha consolidado mediante el uso prioritario del petróleo como generador esencial de energía. Dado que se trata de una fuente agotable que se suponía sólo atendería los requerimientos ecuménicos por medio siglo XXI; los especialistas urgen sobre la necesidad de desarrollar otras nuevas que lo sustituyan y pasen a cubrir la creciente demanda sin afectar el progreso económico del planeta.
Hasta el presente, la explotación del petróleo se extiende especialmente desde Irán hacia el Mar Mediterráneo, área conocida como de Medio Oriente; cuyo principal exportador es Arabia Saudita. De esta zona surge la provisión internacional del identificado como de tipo “liviano”, que satisface no menos que un 54.7% del total mundial.
Los productores allí localizados desde hace mas de cuarenta años, han creado e integrado la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) para intervenir activamente en la regulación de la oferta y defender los precios de comercialización; aunque las dos más grandes flotas de buques petroleros que se llevan la “parte del león” corresponden al Reino Unido y Estados Unidos; que por esa vía manejan la actividad sin tener que hacer muy cuantiosas inversiones.
La problemática en áreas de alto desarrollo.
De las dos escenarios en que han venido liderando ese proceso y son receptoras del 69.6% de los embarques, en función de su alto grado de industrialización y uso masivo de tecnología de avanzada, la constituida por Estados Unidos y suplementariamente por Canadá, poseen grandes yacimientos. No obstante, dicho país, pese a que no ha dejado de encabezar a nivel ecuménico a la pléyade de economías mas poderosas -aunque China va en camino de desplazarla- ha optado desde hace más de tres décadas, adquirir a terceros el equivalente al 40.0% de su mercado interno total.
La estrategia adoptada procura extender en todo lo posible el tiempo de provisión de reservas ubicadas dentro que su territorio, para utilizarlas en décadas futuras. El objetivo ha sido, evidentemente, dado que las existencias cubicadas obedecen en su evolución a una curva que está muy próxima a la parte descendente. Ello es así pues se estima que los yacimientos en explotación dejarán de cubrir la totalidad del requerimiento en un plazo no mayor de cuarenta años y, en consecuencia, la producción comenzará a bajar.
La segunda gran área, actualmente jaqueada por una persistente crisis, es la integrada por los 27 países que componen la Unión Europea En este caso, salvo los localizados en las profundidades del Mar del Norte, se carece dentro de ese espacio político-económico de otros que coadyuven a atender su respectiva demanda. En consecuencia, sufren el rigor de tal condicionante  de primera magnitud; pese a lo cual ha procurado mantener la más sofisticada actividad y encarar por esa vía la expansión económica. Resulta obvio que ese objetivo presupone disponer de suficientes recursos financieros para asegurar la adquisición externa de combustibles mediante una sostenida, y seguramente ascendente, importación.
En este contexto, Alemania es un claro ejemplo de ello pues que no ha hesitado en asegurar la provisión de gas financiando y construyendo un importante gasoducto, de unos doce mil kilómetros, indispensable para proveerse desde los yacimientos de Siberia (Rusia asiática). Por otra parte, además de ser los principales clientes de Arabia Saudita, han accedido y viene aumentando el volumen de adquisiciones provenientes de Libia y Nigeria. Su vulnerabilidad, no evidenciada en tiempos de rápido crecimiento, ha dejado al descubierto desde mediados de 2008 los impedimentos que provocan una crisis como la actual.
La aparición masiva de esquistos.
La última “novedad” en la materia ha sido el hallazgo masivo de nuevas fuentes no tradicionales de hidrocarburos constituidas por esquistos; es decir hidrocarburos solidificados y adheridos a mantos subterráneos detectados preferentemente en América, Africa Oriental y parte de Asia sudoriental. De todos estos, los dos de mayor magnitud corresponden a los ubicados en Estados Unidos y Argentina.(especialmente en la provincia de Neuquén).
Este tipo de explotación es bastante mas costosa e implica encarar un proceso relativamente sofisticado pues las diferentes etapas suponen disponer no sólo de cuantiosos recursos sino de un equipamiento adecuado y tecnología de avanzada; ya que se debe no sólo licuar primero y gasificar “in situ”, para después extraerlo listo para acceder al directamente al mercado. En EE.UU se ha venido elaborando de esta forma, aunque en pequeña medida; pero disponen de los elementos para ampliar la actividad de inmediato.
En nuestro caso se está buscando para Y.P.F. socios de suficiente envergadura financiera y técnica que permitan comenzar a corto plazo las tareas en el yacimiento de Vaca Muerta. Las informaciones al respecto son positivas pues ya se habría logrado que una importante petrolera estadounidense se asocie comprometiéndose aportar u$s 1.600 millones. No obstante, se continúan las gestiones con el objeto sumar a otras empresas de semejante capacidad para completar la cifra estimada de u$s 7.500 millones. Este importe constituye el presupuesto evaluado como indispensable para que dentro de cinco y seis años se vuelva a alcanzar el autoabastecimiento. Esta meta es crucial para Argentina pues el déficit actual nos obliga a importarlo supletoriamente; lo cual requiere disponer con ese fin de más de u$s 12 mil millones anuales..
Irrumpe un factor de conmoción mundial.
El esquema antes descripto es el que ha caracterizado sin mayores variantes dicha actividad durante los últimos cincuenta años. El mismo, hace pocos meses y en coincidencia con la reciente localización de esquistos en gran escala, han provocado un profundo replanteo. Ello se advirtió en su real medida al celebrarse una reunión periódica de la OPEP, en la ciudad de Viena, a fines de mayo ppdo. Las deliberaciones fueron muy acaloradas e incluso no llegaron a definiciones; optando sus autoridades por anunciar otras tantas como sean necesarias para lograr coincidencias y armonizar el accionar futuro que le cabrá a la entidad para evitar dificultades mayores a sus componentes.
La enorme conmoción desatada fue impulsada por la nueva política sectorial que ha comenzado a encarar Estados Unidos; la cual proyecta reducir drásticamente sus importaciones y proceder a impulsar, sin hesitar, considerables incrementos en la producción de petróleo crudo en una proporción muy apreciable proveniente de la explotación intensiva de esquistos. Esa perspectiva  estalló en medio de las deliberaciones de la OTAN.
Los miembros africanos de esta urgieron se adopten decisiones con máxima diligencia. Como eso no sucedió, se sintieron defraudados por la dilación acordada ya que, según denunciaron en ese momento, son los principales y mas inmediatos afectados debido a que la graduación del petróleo exportado por ellos es muy similar al que se obtendrá a través de esquistos. En el fragor de la discusión hasta llegaron a poner en duda la honestidad de sus pares en el área del Golfo Pérsico pues entienden que no sufrirán perjuicios de gran magnitud.
El nuevo “fantasma” que los ha movilizado, desplazó en forma absoluta otros puntos de temario confeccionado previamente y generó la inminencia un nuevo escenario, desde el momento mismo que se conoció por medio de un anuncio oficial originado en la Agencia Internacional de la Energía. Se advertía en su texto que Estados Unidos y Canadá ya han resuelto fijarse como meta inicial lograr una suba no menor de un 21.0% en su producción de petróleo crudo hasta el año 2018; jugando un rol preponderante la que se sume por medio de esquistos.
Tal circunstancia de inmediato se vinculó a la muy posible caída en la cotización internacional que conllevaría a una eventual disminución de la demanda, lo cual afectaría a los países integrantes de la OPEP. Casi automáticamente, derivó en planteos orientados a reducir la producción de cada uno de sus socios; reclamándose que ello fuera estudiado e implementado de manera programada para procurar que mantenga elevada su cotización aunque se vuelque al mercado combustible proveniente de América del Norte.
La búsqueda de coincidencias se hizo más difícil a medida que de lo general se pasó a los detalles; surgiendo posiciones notoriamente cambiantes y hasta contradictorias, según fuere la situación de cada país al que perteneciera el respectivo preopinante. Por otra parte, existe desde siempre una larga y bastante accidentada pugna entre los integrantes de la OPEP, que nunca ha podido ser zanjada. Los de Medio Oriente, con yacimientos de alta producción, abundantes reservas y gran surgencia logran así abaratar notoriamente la extracción y tienen sus finanzas públicas saneadas por lo que parecen no temer al futuro.
Muy distinta es la posición que han adoptado México, Venezuela, Irán, Libia, Nigeria y Argelia; ya que todos ellos, dependen de la permanencia de altos precios; por lo menos como los en vigencia. Admiten por el contrario, que no se sienten en condiciones de cubrir por un tiempo prolongado sus presupuestos públicos si se precipitara una doble caída de la producción y valoración de su principal bien de exportación.
Es indudable que lo que se piensa no ha sido expuesto en su totalidad. Por lo pronto, Estados Unidos sólo ha dejado trascender su primera meta, fijada hasta 2018; pero es evidente que está en condiciones de impulsar un mayor y más rápido incremento por sobre el límite mencionado sin inducir aumentos inmediatos en la comercialización del petróleo crudo. Por el momento es probable que se conformen con la reducción de importaciones, que hasta ahora han sido un factor decisivo por su magnitud y la permanencia de grandes desequilibrios en la composición de su histórico déficit de balanza comercial; además tampoco se conocen sus posteriores objetivos para el mediano y largo plazo. En tales condiciones no será muy factible que los integrantes de la OPEP puedan concertar una fórmula que les permita consolidar  su nueva inserción que haga factible una  cierta unidad de acción.


Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 05 de julio de 2013. Comercio y Justicia