Los misteriosos “dueños” del mundo capitalista Imprimir
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 30 de Diciembre de 2011 00:00

Los últimos acontecimientos pusieron en mayor evidencia el protagonismo estelar en la toma de decisiones, superior al de la Casa Blanca, de trascendentales entes que gravitan en todo el planeta.

En la década de los años Ochenta (Siglo XX) apareció un muy interesante libro titulado “Las Ocho Grandes”, cuyo contenido estaba dedicado a describir el origen, la misteriosa modalidad operativa que las caracterizaba y la forma en que influían sobre el mercado de las por entonces mayores empresas calificadoras de riesgo. En la parte inicial se historiaba la forma en que habían ido absorbiendo a casi todas las demás hasta llegar a monopolizar ese tipo de actividad, proyectando una imagen solidez inexpugnable.
No obstante, de las mismas en ese nivel hoy sólo subsisten tres: Standard & Poor´s, Moody’s y Fitch, que concentran la actividad a nivel ecuménico. Es obvio que el proceso de fusiones no cesó y estas son las que sobrevivieron a la enconada puja para prevalecer en medida absoluta y sin competencia alguna. Con intencionados objetivos han logrado que no se conozca la identidad de sus principales integrantes y, por tanto, nadie puede ufanarse de poseer datos precisos de los mismos; riguroso secreto que incluso el propio gobierno estadounidense, país donde tienen sus sedes centrales, coadyuva activamente para que permanezcan en las sombras.
Sus más destacadas actuaciones de los últimos meses.
En el pasado mes de agosto, Standard & Poor´s adoptó una posición pública inédita que asombró a todo el mundo pero que reveló hasta donde se animaba a ejercer su acción en la especialidad: redujo la máxima calificación de los bonos del Tesoro de EE.UU. (AAA) en un escalón, subrayando que esa decisión podría extenderse a otros valores de origen semejante. No hace falta un gran acopio de información al respecto para advertir que su presencia o coordinación con las directivas que emanan de las máximas expresiones del poder real debe ser tan sólidas para que al actuar de semejante manera, no teman represalias.
Por otra parte, de acuerdo a sucesos posteriores una serie de analistas suponen que pueden  tener cierta relación entre ellos. El hecho que la referida baja ha despertado la duda si no son parte de una vía mucho más ambiciosa que apuntaría a descargar una fuerte presión, con acerbas críticas sobre los organismos de la Unión Europea y, muy especialmente, en cuanto a la vigencia del “área del euro”. Se sospecha que así se logró mantener una imagen de absoluta neutralidad, aunque en realidad los lineamientos partirían de un acuerdo reservado con las autoridades de Washington que pretenden recuperar para el dólar la función de único e indiscutido medio de pago internacional, tal como era hasta fines del siglo XX.
Aproximadamente para la misma fecha, su colega Moody´s hizo lo propio con dos países europeos de cierta importancia Italia y España, además de Grecia, Irlanda y Portugal. Dado que Italia implica el 14.5% del P.B.I. correspondiente a los 17 componentes del “área del euro” y España a otro 10.0% adicional; queda claro que lo ha hecho con plena conciencia de que la colocaría en un tan serio brete que podría provocar hasta la disolución de la misma. En cuanto a la tercera empresa calificadora, Fitch, no se quedó atrás y bajó la de 87 bancos del continente europeo; amenazando con extender este criterio a una serie de grandes empresas industriales y de servicios.
Las máximas autoridades políticas de Alemania y Francia, Angela Merkel y Nicolás Sarcozy, que en conjunto concentran casi la mitad del P.B.I. de dicha área (47.0%), trataron de conciliar sus posiciones y, aún con algunas discordancias, convocaron a los 27 miembros de la Unión Europea a una reunión en Bruselas para 9 y 10 de diciembre ppdo. Llevaban como iniciativa para tratar, y poner inmediatamente en práctica, un esquema destinado a consolidar y unificar los parámetros básicos de los respectivos sectores públicos, fijando estrictos límites a los déficit anuales y a la relación de la deuda pública con el P.B.I.; que contemplan severas sanciones para quiénes no las respeten.
Las deliberaciones fueron ásperas y muy controvertidas. En última instancia, puestas a votación la serie de medidas se marcó la total disidencia del primer ministro del Reino Unido, David Cameron, que equivale a un veto pues se exige unanimidad. Tal situación llegó a exasperar en tan alta medida al presidente francés que, en tono muy airado, dejó constancia que coexisten “...dos Europas, una que quiere mas solidaridad entre sus miembros y mas regulación y otra que solo tiene apego a la única lógica del mercado”. En definitiva, la votación final arrojó 26 votos por la afirmativa y sólo el inglés en contra. La actitud divergente de Londres se convirtió en el aspecto saliente pues frustra, por el momento, lo propuesto para sanear las finanzas públicas de los asociados.
Debe recordarse que dicha capital es además la  plaza que centraliza alrededor del 80.0% de las actividades financieras del Viejo Continente y estos han sido los intereses que prevalecieron. No obstante, se insistirá sobre el particular en una reunión programada para el mes de marzo de 2012 en que se espera lograr que los obstáculos actuales sean  removidos. Cameron, a su regreso, debió enfrentar los requerimientos de los integrantes de la Cámara de los Comunes y, muy especialmente, de su propio vicepremier el liberal-demócrata Nick Clegg, que ocupa ese cargo como consecuencia  de la coalición concertada con los conservadores. Su disgusto y contrariedad fue tal que para no crear confusiones sobre su enfoque, prefirió retirarse de las deliberaciones cuando el titular defendía su actuación y ha comenzado a mantener conversaciones con figuras claves de la Unión Europea para  conseguir que su país pueda retornar a la mesa de decisiones de la que, virtualmente, ha sido excluido.
Evaluaciones y efectos de lo sucedido.
La respuesta más inmediata del mercado fue una generalizada caída en la cotización de las principales Bolsas y también del indicador emanado de los organismos técnicos de la OCDE que, por lo tanto, implican el juicio que avalan sus 35 integrantes; las mas poderosas economías del planeta. En la sesión del Parlamento alemán celebrada el 14 de diciembre, la canciller Merkel afrontó severas críticas de la oposición y del propio presidente del cuerpo pese a que es correligionario; debido a que cunden muchas dudas sobre su viabilidad constitucional. Finalmente el respaldo fue mayoritario y ello abre el camino a tratar de intentar la introducción de nuevas acciones que tiendan a bajar el nivel global de la deuda y dotarlos de un rígido contralor sobre la gestión presupuestaria. Este aparente apresuramiento se funda en un problema de imagen pues Merkel necesita exhibir un sólido apoyo dentro de su país.
Lo sucedido, lejos de tranquilizar a los operadores, produjo un impacto negativo y generalizado. Como símbolo de los planteos coincidentes en lo sustancial y también de las múltiples dudas suscitadas, cabe citar lo expresado en forma oficial por los voceros del Saxo Banque, quiénes enfatizaron que “Si bien hicieron todo lo necesario para estabilizar los mercados a largo plazo con la puesta en marcha futura del fondo de rescate, no hicieron prácticamente nada para actuar a corto plazo.” Rememorando a Keynes, quién sostuviera ya en su época, que “en el largo plazo estamos todos muertos”, resulta obvio que en esa forma eufemística se apunta a subrayar la extrema debilidad y mermadas expectativa de permanencia que pesan sobre el euro en los próximos años.
La situación ha sido evaluada por el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, el cual pone especial acento en la persistencia de una profunda recesión que, si bien no llega a la terrible virulencia de la ocurrida en 1929-33, advierte que pueden llevar a un verdadero colapso pues “Las demandas de austeridad cada vez más severas, sin ningún esfuerzo  compensador destinado a estimular el crecimiento , ha causado un doble daño. Han fracasado como política económica, empeorando el desempleo, sin restituir la confianza.”. En función de ello se permite arengar a “…los líderes europeos”, agregando que “…deben repensar sus fracasadas políticas económicas ya que si no lo hacen, habrá mas abandono de los valores democráticos...y en ese caso la disolución del euro será la menor de las preocupaciones”.
Sospechosa instantánea reacción de las grandes evaluadoras.
Pocas horas después de finalizada la Cumbre de Bruselas, esta vez tomo la iniciativa Moody’s frente a lo que estimó como “insuficiente” y evidente falta de realismo sobre la verdadera profundidad de la crisis por parte de los países convocados. Además de preguntarse  si esperarían que la misma se agudice para actuar adecuadamente, por el momento, anunció que procederá revisar las notas de calificación crediticia adjudicadas a cada uno de los miembros de la Unión Europea, sin excepción alguna, presagiando además que la zona queda “expuesta a futuros shocks”. Cuando no se había terminado de analizar ese lapidario juicio sobre lo actuado se sumó, en un tono muy semejante, Standard & Poor´s. Comienza en subrayar que se está viviendo “una etapa importante pero que lo hecho hasta este momento es totalmente insuficiente”. A modo de enérgica y perentoria advertencia, anticipó que de no sumarse nuevas e inmediatas medidas podría inducirlos a decidir una baja generalizada a 15 economías asociadas de la eurozona. Fitch fue la que evaluó con mayor dureza ya que lo calificó como el “fracaso” generalizado de los máximos dirigentes que deliberaron en Bruselas. En función de ello reclamó una solución “integral” y dejó expresa constancia derivaría en una fuerte caída en la consideración actual que dicha entidad ha elaborado para cada uno de los 17 países que operan con la moneda única.
Frente a las múltiples dificultades que se presentan para avanzar con rapidez e incluso los diferentes enfoques no conciliados que mantienen las dos potencias lideres, Alemania y Francia, traban esa tan requerida acción conjunta; lo cual, es obvio, acrecienta los mencionados riesgos. Un analista londinense de BTM-UFJ ha ido mucho mas lejos en describir, sin eufemismos de ninguna especie, la expectativa que prima en dicha plaza al confesar con poco habitual crudeza “Esperamos que el euro caiga, ya que nada material ha salido del Banco Central Europeo o de la cumbre de la Unión Europea que cambie la dinámica a corto plazo, y probablemente la crisis de la deuda se intensificará”.
Toda la historia moderna revela que las plazas de Wall Street y Londres operan en forma coordinada pero esta vez el rol protagónico central ha sido desempeñado por las tres tan poderosas como misteriosas entidades calificadoras de riesgo. Lo indudable es que, no por casualidad, todo converge a restaurar el vigor perdido al dólar y también el de su país emisor. Lo paradójico es que coincide con tiempos en que China lo está desplazando de la cima mundial medida por el volumen de los respectivos productos brutos internos...

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 30 de diciembre de 2011. Comercio y Justicia