Sorpresas y realidades entre Estados Unidos y Europa Occidental Imprimir
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 16 de Diciembre de 2011 00:00

Las enormes dificultades que vienen afrontando amenazan permanecer vigentes durante varios años más; no obstante lo cual, cada área considera que está superando en mejor forma sus problemas y ofrece una dudosa “ayuda”.

Durante los días 25 y 27 de noviembre ppdo. se verificó la reunión anual cumbre de la Organización  para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE). Por los temas que se trataron, asumió una trascendencia que quiénes la convocaron, en principio, no sospechaban. Contribuyeron a generar un cierto “clima” dos Informes emanados de las Calificadoras de Riesgo, Moody’s y Fitch advirtiendo, en  tono dramático, que las condiciones críticas de la deuda europea pueden acarrear “resultados sumamente devastadores”. Llamó mucho la atención que la segunda nombrada, habitualmente bastante contemplativa con Estados Unidos, haya agudizado sus observaciones y hasta hecho saber que podría seguir los pasos de Standard & Poor´s al confesar que por el momento mantienen “...la calificación de AAA para la deuda de Estados Unidos pero revisamos la baja de las perspectivas para el futuro”
Las deliberaciones, obviamente a puertas cerradas, admitieron del Presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, la opinión de que “La situación es grave, hasta peligrosa” y agregó que “Ahora es una crisis de todo el conjunto. Nadie lo hubiera dicho hace un año” refiriéndose, en especial, a los 17 miembros de la llamada “área del euro”. La presencia y muy activa participación de Barack Obama, asistido por la Secretaria de Estado Hillary Clinton y el Secretario del Tesoro Timothy Geithner, dieron una idea de la relevancia que tenían las sesiones. No trascendió lo expuesto aunque es significativo que el primer mandatario haya sostenido que “Estados Unidos está listo para hacer un aporte para ayuda a Europa a resolver este tema (el de la deuda)” sin dar precisión alguna sobre lo que significaba esa mención; pero su principal vocero, Jay Carney, se ocupó de aclarar que no suponía ninguna inyección o apoyo de recursos financieros.
Muy por el contrario, la perspectiva de un colapso en el Viejo Continente, se estima que repercutiría en forma multiplicada en los mercados estadounidense y británico. La OCDE hizo conocer su pronóstico para el año en curso que en promedio, a nivel mundial cerraría con un crecimiento del 3.8% y del 3.4% para 2012; pero para la propia zona que abarca a los 34 países mas ricos, lo hace descender a sólo 1.6% y en la eurozona aún más, ubicándolo en 0.2%; lo que implica  un virtual retroceso. Moody´s, además de amenazar con una rebaja en la nota de 87 bancos de 15 países europeos, advierte que incluye a los mayores prestamistas de Francia, Italia y España. Llega a considerar que “no se pueden desechar las probabilidad de múltiples defaults entre los países de la eurozona” aún cuando teme que ello pueda incidir de manera muy negativa en Estados Unidos.
Los analistas más agudos subrayan que hay pocas opciones; pero específicamente para los 17 integrantes el “área del euro” habría sólo dos alternativas que, por primera vez, han puesto en posiciones divergentes a Angela Merkel y Nicolás Sarcozy en la búsqueda de soluciones de fondo. La primera pretende dividir el colectivo en dos para poner a salvo al núcleo formado por los mas sólidos y dejar virtualmente sin protección, por lo menos, a seis de sus actuales componentes a los que considera irrecuperables. La propuesta francesa buscaría ampliar los vínculos y unificar las políticas fiscales, incluso los esquemas tributarios, echando las bases de una unidad operativa y conductiva que, en último término, debería encauzar a la constitución de los Estados Unidos de Europa; aunque excluyendo definitivamente  al Reino Unido.
Entorno y prolegómenos de la situación actual.
El proceso de marcado deterioro a partir de setiembre de 2008 de las economías más avanzadas localizadas a ambas márgenes del Océano Atlántico Norte (que en conjunto concentraban el 56.1% del P.B.I. mundial), no se ha podido revertir e incluso puede llegar a agravarse en el transcurso de los próximos tres años. Ello no obsta para que, por primera vez en los últimos siglos los identificados como “emergentes”, con China e India a la cabeza, queden a resguardo de la crisis y sigan registrando altos índices de crecimiento. Los analistas más respetados entienden que en el interior de ellos puede operarse cierta desaceleración, sin embargo seguirán avanzando a un ritmo muy favorable; cualquiera sean las circunstancias que afronte el “mundo desarrollado”.
En el caso de Estados Unidos, donde la emergencia se puso de manifiesto en primera instancia, la fuerte crisis de su sistema financiero -incluso con quiebra de uno de sus principales bancos- rápidamente se expandió el efecto al circuito externo más vinculado y, debido a sus estrechas relaciones, contagió de inmediato a los miembros de la Unión Europea. A más de  tres años del estallido, la profundidad de los desequilibrios siguen incidiendo en la actividad productiva que por tanto, no muestra signos de recuperación, manteniéndose la desocupación en marcas casi dramáticas (9.1%) y sucesivos cuan reiterados desequilibrios anuales del presupuesto federal. Desde 2008 en adelante se mantiene un promedio de u$s 1.6 billones anuales, sin visos de descender pese a las intenciones declaradas de bajarlo; lo cual viene elevando la deuda pública a cifras inéditas (u$s 15.2 billones) que ya superan al P.B.I. Cabe recordar que en la novena década del siglo pasado este último creció a una tasa del 3.5% anual mientras que para el período 2000/08 se desaceleró para ubicarse en 2.4%. Desde entonces, en forma persistente, se exhibe un paupérrimo 0.8% anual que impactó negativamente sobre la ocupación. Incluso se teme que pueda precipitarse una fuerte recaída que podría llegar a ser de mayor intensidad y extensión temporal que la que se está afrontando en la actualidad.
El escenario de la Unión Europea no es mejor. Está compuesta por 27 países (Croacia sería el 28°), de los cuales 17 integran la denominada “área del euro”; pero sólo dos de ellos -Alemania y Francia- concentran el 47.3% de su respectivo P.B.I. Si se suman Italia y España, esa proporción trepa al 72.1%, poniendo en evidencia que los otros trece “socios” aportan cada uno, en promedio, apenas un 2.15% adicional. No obstante, las situaciones más dramáticas surgieron inicialmente en Grecia, Irlanda y Portugal. Fuera de este ámbito pero, en forma coincidente, el Reino Unido que optó por mantener aislada y sostener la vigencia de su moneda nacional (libra esterlina) dejó al descubierto una situación muy crítica que no ha logró salvar pese al cuantioso auxilio que ha instrumentado (₤ 875 mil millones) para evitar la quiebra de su sector financiero junto con una serie de tambaleantes grandes empresas manufactureras y de servicios. La sustitución en tres países con gabinetes integrados por ministros de origen político por economistas de pensamiento liberal que  siempre operaron como “técnicos” y se alinearon con las directivas de severos ajustes F.M.I., que tampoco parecen haber calmado los mercados.
A fines del siglo XX, según datos del Banco Mundial para 1998 (Anuario 2010, págs. 230/2), Estados Unidos concentraba la cuarta parte del P.B.I. mundial (24.9%); mientras el segundo lugar, a bastante distancia, lo ocupaba Japón (17.7%); Alemania un muy relegado tercero (8.5%) seguida en los puestos cuarto a octavo por Francia (5.3%), Reino Unido (3.9%), Italia (3.8%), Brasil (2.6%) y China, con un insignificante 2.5%. Diez años después, en 2008, los dos que encabezaban el ranking eran los mismos pero mucho más alejados (24.1% contra un escuálido 8.12%) que parecía consagrar un mundo de conducción “monopolar”. En realidad, los cambios ya se venían gestando a partir de allí pues China había “saltado” del octavo al tercer puesto (7.2%); lo cual, por entonces, constituyó una auténtica novedad y genuina proeza.
No obstante, las sorpresas seguirían. Casi a término de abril de 2010, en vísperas de la reunión semestral del F.M.I., un estudio especial de este organismo intitulado “Perspectivas Económicas” adoptando con acierto la metodología PPA que elimina las distorsiones monetarias e iguala los poderes adquisitivos respecto de una canasta única de productos constató que, muy holgadamente, desde varios años atrás China ya era la segunda economía del planeta y que su P.B.I. equivalía al 59.7% del líder absoluto; pero en ese momento superaba al desplazado Japón en nada menos que un 71.6%. Obviamente, semejante brecha no podía adjudicarse a un breve lapso y por ello se supone que comenzó a generarse en los primeros años del siglo XXI.
Las perspectivas hasta el año 2020.
La reciente declaración de Barack Obama en el sentido que está dispuesto a “ayudar” a Europa a superar sus actuales problemas solo puede obedecer a necesidades propias de un inminente periodo electoral que aparece como muy conflictivo y en que lo enfrentan con alto grado de agresividad la franja opositora republicana, autoidentificada como “Tea Party”. En realidad, los grandes bancos siguen muy jaqueados, con carteras de lenta recuperación; mientras las empresas líderes en las áreas manufactureras han bajado ostensiblemente su capacidad productiva con grave riesgo de que la actividad siga descendiendo. Un símbolo de ello ha sido el “formal default” declarado por la tercer compañía aérea American Airlines que apeló a un urgente pedido de reencuadramiento de sus obligaciones para poder seguir volando aunque advierte que, de todas maneras, no podrá generar beneficios por varios años mas. Sus pasivos ascienden a u$s 29.550 millones y los activos apenas a u$s 24.720 millones, siendo su personal a nivel ecuménico de  78.000 integrantes.
La realidad es que no están en condiciones de apoyar ni socorrer a nadie y, muy por el contrario, existe peligro cierto de que no menos de 500 grandes empresas y todos los mayores bancos con sede central en territorio estadounidense, presenten cuadros no muy diversos a los que tiene la citada compañía aérea. Dado que su esquema operativo extiende sus radios de acción no sólo a Europa sino a todos los continentes, automáticamente se han convertido en factores de inquietud y zozobra. Por tal causa la conducción de la OCDE no ha vacilado a través de su informe semestral sobre la necesidad  de “estar preparados para lo peor”.
La reunión de todos los miembros de la Unión Europea, que se verificó el 9 y 10 de diciembre ppdo., resolvió con mayoría de 23 países un severo régimen de control supranacional en materia de déficit y nivel de deuda pública; con el expreso rechazo de Gran Bretaña que así quedó virtualmente al margen del áerea. Resulta paradójico que sean las “economías emergentes” las que, aún en el peor de los casos, serán las menos afectadas. Ante semejante expectativa es esencial apelar a un manejo muy cuidadoso y prudente de la conducción económica, no dejándose tentar por provocaciones ni críticas infundadas de quienes no comprenden la realidad ni piensan genuinamente en el  presente, mediano y largo plazo que nos espera.

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 16 de diciembre de 2011. Comercio y Justicia