Cumbre de Cannes: de las expectativas al fracaso Imprimir
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 18 de Noviembre de 2011 00:00

 

Las enormes dificultades y acechanzas que sufren las economías de Estados Unidos y los integrantes de la Unión Europea se han reflejado con nitidez tanto en los desencuentros como en la desesperada búsqueda de coincidencias

Las deliberaciones que en Bruselas, los días 25 y 26 de octubre ppdo., sostuvieron los miembros de la Unión Europea, tanto los 17 países que operan en el “área del euro” como los restantes 10 que no han ingresado a ella; después de la reunión que habían celebrado una semana antes los respectivos Ministros de Economía de los integrantes del “Grupo de los 20”; fueron llamativamente infructuosas. Aún así, ambas reuniones constituyeron claros testimonios de las difíciles y controvertidas negociaciones que, en medio de serias tensiones, debieron en lo esencial, endosar a la consideración final de los jefes de Estado, que se dieron cita los días 3 y 4 de noviembre en el paradisíaco del balneario de Cannes. Debe admitirse que en ninguna instancia primó el optimismo, pese a las urgencias que existen en muchos aspectos.
Todos conocían al detalle la angustiosa emergencia que vive Grecia y las sólo algo menos apremiantes de Irlanda y Portugal; pero el centro de las mayores discusiones se focalizó en la harto preocupante que afronta, sin tomar debida conciencia de ello, el gobierno italiano y algunos escalones debajo, el escenario español. Tal preferencia era obvia pues estas dos implican, respectivamente, el 14.5% y 10.0% dentro de las “zona-euro”. No es que los otros tres países citados antes hayan conseguido mejorar su precaria y tambaleante situación, sino que, simplemente, el P.B.I. de Grecia equivale al 2.5% mientras Portugal y Irlanda llegan, cada uno, apenas 1.7% de aquella; razón por la cual, aun sumados, comprometen cifras notoriamente inferiores. Si bien es cierto que cualquier descalabro podría generar un mortífero “efecto dominó”, resulta obvio que los eventuales programas de salvataje que debieran implementarse tendrían dimensiones muy diferentes y, para el caso de auxiliar a los mas grandes, serían casi imposible de concretar una ayuda eficiente por parte de los demás.
Acuerdos previos a Cannes.
En Bruselas se acordó el apoyo a los helénicos para que concreten una elevada quita de su deuda total, que llega a 350 mil millones de euros; la cual ascendería, en el mejor de los casos, a unos cien mil millones; es decir, un 28.6%. Al aceptar involucrarse, los bancos europeos acreedores que lo hagan, deberán aprovisionar tales importes como perdidas; aunque recibiendo transitoriamente una cifra equivalente para que recuperen su liquidez y las posibilidades de seguir funcionando sin tropiezos. En cambio, se declaran “intocables” los 75 mil millones de euros prestados por el Banco Central Europeo y otros 70 mil millones de una serie de entidades financieras del área. En consecuencia, la “quita” se opera sobre el excedente de deuda por unos 200 mil millones de euros y, dado que no es obligatoria sino optativa para cada banco, ha cundido un denso “clima” desconfianza y hasta cierto grado de escepticismo sobre lo que se llegará a resolver finalmente. Si algo faltaba, el anuncio del entonces premier Papandreu en el sentido que todo lo sometería a un referéndum en que el pueblo griego tendía la última palabra, terminó por dinamitar los débiles lazos de este país con sus hasta ahora “socios” regionales.
De la forma antes descripta se llegarían a afectar en auxilios a los tres países mas urgidos unos 250 mil millones de euros, que representan 56.8% del Fondo de Rescates; el cual hasta ahora solo acumuló 440 mil millones de euros. El resto de ese monto, casi en su totalidad, tiene como destino los bancos con problemas derivados de tales quebrantos. En el curso de la precedente cita de Bruselas, además, se resolvió elevar la cifra tope del Fondo hasta un billón de euros; dado que con lo antes descripto ya estaba casi todo cubierto pero a ese efecto no optaron por nuevos aportes. Se creó, en cambio, un mecanismo de captación de fondos con posibilidades de gestionar fuera de la Unión Europea y con pretensiones de lograr ayuda financiera en los principales países “emergentes” por medio de préstamos de mediano y largo plazo. La primer reacción del implícitamente requerido China, advirtió en tono muy áspero que su función “no es la de socorrer a Europa”.
Dentro de la “zona-euro”, al mismo tiempo, se creó una obligación adicional que pesa sobre sus 70 bancos mas importantes que actualmente registran problemas de solvencia para que, antes de julio de 2012, refuercen sus estados contables en por lo menos de 106 mil millones de euros por medio de utilidades no retiradas u operaciones de crédito libres de exigencias en el corto plazo e incluso, si no logran cumplir plenamente de esa forma, apelarían en última instancia a partidas complementarias provenientes del Fondo de Rescates. Todos coinciden que además será preciso apelar a la aplicación de  rigurosos programas tendientes a la reducción del  gasto publico, disminución de los planteles oficiales y privados de personal junto con una serie adicional de normas restrictivas complementarias que hacen suponer un prolongado periodo recesivo, que puede conllevar a reacciones de diverso tono y generalizados reclamos como los que se vienen haciendo a diario en las calles de Atenas y otras grandes ciudades del Continente.
No obstante, las principales preocupaciones persisten ya que las máximas presiones en Bruselas recayeron sobre Italia y su primer ministro, el muy discutido Silvio Berlusconi. Se estima que la deuda de este país es superior en un 20.0% a su P.B.I. y asciende a mas de 1.9 billones de euros. En función de ello ha coincidido en que las medidas adoptadas, al término de octubre ppdo., son mínimas en proporción a tales cifras. La más importante sería la de haber elevado en dos años la edad para acceder a la jubilación, pero incluso ella no está suficientemente clara en su aplicación práctica. En cambio, la tasa de interés que deben pagar por la emisión y colocación de sus bonos del Tesoro casi triplican lo que pagan en Alemania. La misma ya ha trepado a 6.06% contra apenas 2.17% que rige sin dificultad alguna por las originadas en Berlín. Es obvio que tan notoria diferencia de trato se explica debido a que los operadores del mercado desconfían y las exigencias se van acentuando cada vez más. Berlusconi recibió en Bruselas claras demostraciones de repulsa de sus colegas del área y por ello debió prometer que llevaría a Cannes un plan consistente de saneamiento; pero, en última instancia, se vió obligado a renunciar.
Por su parte, España, cuyos actuales gobernantes deben afrontar una elección general que -según coinciden todas las encuestas- les serán seguramente adversas, han articulado un conjunto de obligaciones muy severas que ha contribuido a que el número de desocupados trepe al 21.5% de la población económicamente activa. Ello significa que sin tomar en cuenta el factor estacionalidad, pues a fines de octubre ascienden a 5.085.200, es por lejos la más elevada de toda la Unión Europea. Las condiciones se vuelven cada vez más dramáticas ya que para una gran mayoría de ellos ha transcurrido una parte sustancial de los dos años que cubre la compensación por desocupación; lo cual se puede acentuar peligrosamente si hasta año 2013, el actual desequilibrio que está en alrededor del 9.0% se intenta bajar sólo el 3.0% del P.B.I.
Las deliberaciones y desencuentros de Cannes.
Los días previos a las sesiones programadas para los días 3 y 4 de noviembre se caracterizaron por fuertes bajas con oscilaciones en las diferentes Bolsas y Mercados; lo cual ofició como un mal augurio en cuanto a los probables resultados. Tal circunstancia es casi suicida. Todos tienen plena conciencia que están operando al borde mismo del abismo; en inminencia de tener que afrontar una crisis sistémica de profundidad y consecuencias que pueden llegar a superar con creces a la Gran Crisis de 1929-33; la cual culminó con el estallido de la Segunda Guerra Mundial (1939-45).
Una prueba palmaria de la desaprensión reinante la dio el griego Georgios Papandreu que, ante las condiciones y asistencias para acceder al “salvataje”, anunció su intención de llamar a un referéndum popular; pero solo le duró unas horas pues Alemania y Francia lo intimaron a que incluya en la consulta su permanencia o salida del área del euro. Esto significaba virtualmente un anticipo sobre su eventual expulsión y, si bien dio marcha atrás, ello no le alcanzó para salvar su investidura. Lo curioso es que los partidos de oposición al suyo fueron quiénes llevaron a dicho país a tan extrema situación pero ahora lo atacan y desalojan como si fuera el culpable cuando, en realidad, fue una de las víctimas propiciatorias.
Nada de lo mucho que esperaban resolver se logró en Cannes. Estados Unidos, a través de Barack Obama, planteó que los europeos están en condiciones de asumir solos la búsqueda de soluciones para sus disidencias y que su país no intervendrá; enfocándose a tratar de encarar las propias. El primer ministro inglés, David Cameron, por su parte, puso una virtual bomba de estruendo a las deliberaciones cuando advirtió que en el Reino Unido ya se preparan para cuando el área del euro desaparezca. Tal planteo, poco habitual en el ámbito diplomático y claramente provocativo, indignó a la canciller alemana Angela Merkel y al presidente francés Nicolás Sarcozy; quienes declararon su firme voluntad de sostener y consolidar la moneda común. Es obvio que, en un “clima” tan cargado, llegar a acuerdos era imposible. Los países anglosajones rechazaron en forma airada la propuesta de crear un impuesto sobre las transacciones financieras internacionales; lo cual contaba con el apoyo de Alemania, Francia, Italia, Brasil. Sudáfrica y también nuestro país.
Las deliberaciones dejaron al desnudo las notorias debilidades que afronta el “área del euro” y pone un enorme signo de interrogación sobre su futuro; haciendo frecuentes referencias a la muy comprometida situación de Italia. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff se opuso a dar cualquier tipo de ayuda y se expidió en el sentido que todo se canalice por intermedio del F.M.I. Este criterio fue apoyado -y no era de extrañar- por el presidente mejicano, Felipe Calderón, habitual vocero de las posiciones que sostiene Washington; al cual le corresponde asumir la presidencia rotativa del G-20.
Los denominados “países emergentes”, con China e India a la cabeza, se circunscribieron a hacer acto de presencia sin intervenir en las discusiones pero subrayaron, al igual que Brasil, que no concurrirán en apoyo de ningún bloque ni país, pero bajo ciertas condiciones lo podría hacer a través del F.M.I.; organismo sobre el que obviaron mencionar si deben introducirse reformas; lo cual llama mucho la atención.
El discurso de cierre estuvo a cargo del “dueño de casa”, Nicolás Sarcozy, quién aprovechó la ocasión para volver sobre un tema que siempre suele abordar; arremetiendo contra “los países que siguen siendo paraísos fiscales”, que al par de nombrarlos en forma expresa (entre ellos, a Uruguay), prometió que “…serán apartados de la comunidad internacional”. En resumen un verdadero fiasco, carente de novedades y lleno de frustracione

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 18 de noviembre de 2011. Comercio y Justicia