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Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 09 de Septiembre de 2011 00:00

Luego de un retroceso en 2009 con respecto a las cifras alcanzadas en 2008, en el corriente año se vienen registrando niveles excepcionales pese a las condiciones recesivas del mercado internacional

El año 2008 era, hasta el presente, el máximo hito en cuanto al volumen y valor del comercio internacional para Argentina por haber llegado a exportar por un total de u$s 70.5 miles de millones y obtenido un saldo favorable de unos u$s 12.5 mil millones.
Los graves problemas suscitados en los países más poderosos del Hemisferio Norte, a ambas márgenes del Océano Atlántico, por su directa gravitación sobre ese crucial escenario de la economía mundial también incidió en ese área de la nacional; generando una sensible baja en los niveles de intercambio durante 2009. Ello se reflejó nítidamente en una reducción del 17.0% de ventas al exterior y, por lo tanto, sólo llegaron a u$s 58.5 miles de millones. Dado que en forma paralela se encararon con mucha energía una serie de medidas que impusieron severas restricciones y una rigurosa selección en las importaciones, las mismas descendieron a u$s 42.4 miles de millones; o sea que se concretó una caída interanual del 26.9%. Este adecuado manejo para paliar los efectos de un momento tan crítico no fue nada fácil, pues todos pugnaban por vendernos al propio tiempo que se obstaculizaban las compras. En ese contexto, dicho período pudo cerrarse con un saldo desusadamente elevado de u$s 16.1 miles de millones que patentiza una acertada conducción frente a la emergencia.
A partir de entonces la tendencia expansiva fue retomando nuevo impulso que se refleja en la recuperación casi total ocurrida en 2010 y la firme continuidad ascendente en la primera mitad de 2011. Debe señalarse que, aún así, durante el año pasado no había podido equiparar íntegramente las cifras alcanzadas en 2008. De todas maneras, debe conceptuarse como muy positivo que las primeras hayan trepado a u$s 68.5 miles de millones (+17.1%) pese que las importaciones lo hicieron a un ritmo superior, totalizando u$s 56.4 miles de millones (+33.0%). Ello implica que el respectivo saldo positivo retornó a sus niveles precedentes; es decir a u$s 12.1 miles de millones que es un resultado tranquilizador.
Los cambios del escenario mundial.
La conocida publicación especializada The Economist, en oportunidad de encarar un análisis particularizado en cuanto al crecimiento operado en la economía en todo el mundo durante el período que media entre el 4º trimestre de 2007 y el 2º del corriente año, evalúa nuestros indicadores y los califica como muy favorables. Al tope de una tabla que escalona según el nivel de las respectivas tasas, en el podio -con mucha  amplitud- se ubica China seguido por India; lo cual no constituye ninguna sorpresa porque ello no hace más que ratificar algo que viene repitiéndose desde hace alrededor de dos décadas. Pero lo novedoso y halagüeño para Argentina es que ocupamos el tercer lugar a continuación de aquellos, superando a todos los demás; ratificando que la gestión global ha sido acertada y las metas alcanzadas son realmente importantes. El desmerecimiento de lo actuado, alegando que sólo se aprovechó un favorable “viento de cola” (los elevados precios internacionales de los excedentes agropecuarios) pierde todo sustento porque se pretende hacer creer que ello sólo benefició a nuestro país. ¿Y los otros grandes exportadores de granos y carnes por qué quedaron detrás?.
Es oportuno subrayar que el precitado lapso no fue nada fácil pues obligó a enfrentar la secuela de una violenta y generalizada conmoción que puso al descubierto irregularidades de enorme magnitud, que venían ocultándose desde principios de siglo, en las mayores economías desarrolladas del orbe. Si bien las mismas comenzaron a evidenciarse a partir del 15 de septiembre de 2008, no es menos cierto que tomaron desprevenidas a las respectivas conducciones; incluso las que tienen esa responsabilidad en los más gravitantes y poderosos países que se suelen identificar como “emergentes”
La conmoción en el mundo “desarrollado” no ha sido aún superada y todo está “prendido con alfileres”; al par que se teme una recidiva tan o quizá más severa que la antes mencionada. En ese escenario debe insertarse la positiva evolución de la economía argentina y los resultados obtenidos. En cuanto a los precios que siguen vigentes en el ámbito internacional de los bienes “commodities” -especialmente las de origen agropecuario- debe tenerse muy en cuenta que el proceso recesivo del Hemisferio Norte no los ha hecho descender y que las elevadas cotizaciones incluso han seguido subiendo. Los que hablan de un circunstancial supuesto “viento de cola” desdeñan el efecto derivado de las evidentes superiores condiciones de vida que hoy alcanzan a no menos de mil millones de personas que no tenían acceso a tales consumos. Este es el factor que impulsó la demanda y no será fácil volverlos a una situación de carencias vitales pues la actual reforzada dieta calórica constituye una verdadera conquista que tratarán de conservar indemne. En realidad, tal circunstancia no admite retrocesos y es lógico que ello consolida las perspectivas de Argentina; reflejándose en los datos relativos al comercio exterior correspondientes al primer semestre de 2011.
Nuestra balanza comercial del primer semestre 2011.
En el contexto antes descripto, el monto total de las exportaciones durante la primera mitad del año, fue de nada menos que u$s 40.022 millones y ello presagia que, al finalizar el mismo, se estará duplicando dicha cifra. Para tener una idea referencial de lo que significa, cabe tener en cuenta que Brasil se ha impuesto para 2011 una meta de u$s 203 mil millones como resultado de sus exportaciones. En consecuencia, frente a un país cuya población es casi cinco veces mayor y un PBI -medido en PPA- 4.6 veces superior; nuestro comercio exterior estaría llegando a un nivel equivalente al 40.0% de la cifra que ellos aspiran a lograr.
Es obvio que después del “bajón” de 2009, se comenzó a escalar y el cotejo interanual marca un progreso incesante que primero sirvió para recuperar niveles precedentes; pero que en 2011, al incrementarse otro 25.0%, supera holgadamente todos los registros antes conocidos. Un análisis mas particularizado permite advertir  que apenas un 5.0% obedece a incrementos por tonelaje embarcado y que el ascenso, en lo sustancial, se debe a la referida  mejora de las respectivas cotizaciones que solo abarca a los bienes que integran una alta proporción de los que nosotros exportamos.
En cuanto a las importaciones, éstas tatalizaron en el lapso enero-junio 2011 la cifra de u$s 34.236 millones y, por tanto, acrecieron a un ritmo aún mayor (+38.0%) que, obviamente es lógico que preocupe a la conducción económica. El factor tonelaje lo explica en un 24.6% y el resto corresponde a los aumentos operados en los precios de los bienes adquiridos. Resulta oportuno destacar que una cuarta parte de ese importe corresponde a equipos y maquinarias; que se suman a la capacidad productiva del país.
Ese elevado crecimiento global de las importaciones explica que se haya comenzado a implementar ciertas restricciones mediante el requerimiento de una autorización previa que, de acuerdo a las normas internacionales en vigencia, debieran ser resueltas en plazos que no exceden de sesenta días; pero que se están extendiendo bastante más. Las principales objeciones recaen sobre la introducción de bienes de consumo prescindibles; alentando la sustitución por sucedáneos de origen nacional. Según los funcionarios, por esa vía se ha logrado en el semestre un “ahorro” de u$s 4.000 millones; aunque es obvio que esa cifra no resuelve el problema de fondo.
Quizá la acción más relevante para mejorar la relación, con vistas a equiparar exportaciones e importaciones, sea la encarada frente a las principales empresas que usan en superior medida insumos importados y, por tal causa, presentan su balance de pagos con saldos muy negativos. Desde 2012 deberían recortarlos o incrementar sus exportaciones para llegar a una situación de equilibrio. Dichas exigencias se formulan bajo la advertencia que si no se avienen a ello se optará por negarles los respectivos permisos de importación por un importe equivalente a esos desequilibrios. Los aludidos están dispuestos a cumplir ese requisito, a juzgar por los compromisos asumidos en casi todos los casos. La excepción la constituyen solo dos empresas, que no fabrican nada y se circunscriben a introducir automóviles de alta gama, las cuales no aceptaron la condición y decidieron dejar de operar en el país. Si respetan lo acordado todas las demás, se eliminaría el principal factor de reducción en los saldos positivos y, por el contrario, se abriría un nuevo período de notable expansión.
Composición y destino por áreas de las exportaciones.
Del análisis sobre los bienes que integran nuestras exportaciones surge que los productos derivados de la actividad agrícola -en especial soja y maíz- representan el 20.8% de todas las ventas realizadas al exterior; mientras que los manufacturados con insumos vegetales aportan otro 16.1%. En un grado descendente, grasas, aceites, sus derivados y otros artículos provenientes del reino animal, completan con un 14.6% adicional el 51.5% que dicho sector y sus respectivos procesos de transformación; convirtiéndose en relevantes generadores de divisas.
No obstante, la “novedad” mas llamativa es que en el semestre analizado, las con utilización de insumos no agropecuarios han pasado a liderar la corriente exportadora, cubriendo un 35.7% del total general. El remanente se completa con minerales y combustibles; aunque su incidencia es, obviamente, poco significativa (12.8%) En cuanto a la composición geográfica de los diversos clientes para dichos productos; surge en primer termino el MERCOSUR con u$s 10.086 millones (25.2%), inducido por la enorme prevalencia -casi excluyente- de dichos embarques que tienen por destino a Brasil que representa el 87.4% del total adjudicado al área. A continuación aparece la Unión Europea con u$s 6.010 millones (17.2%) pero, por ser 27 sus miembros desciende a índices muy bajos el peso individual de cada uno de sus integrantes. ASEAN (área integrada por China, India, Japón y Corea del Sur) con u$s 6.362 millones (15.9%), casi la igualan. El retroceso mas notorio es el del NAFTA, otrora líder en este aspecto, que ahora ocupa un modesto quinto lugar con apenas u$s 3.323 millones (8.3%).
Chile y el resto de ALADI sumados totalizan 5.287 millones (13.2%) al par que surge con cierto relieve Egipto y Medio Oriente con u$s 4.128 millones (10.3%) El  remanente de u$s 3.928 millones se distribuye en una veintena de mercados y por cifras individuales de menor relevancia pero que ponen de manifiesto el esfuerzo que están haciendo para llegar a todos los continentes y las zonas más remotas. Es que en las próximas décadas varios de ellos pueden convertirse en pilares y socios que coadyuven a consolidar nuestra futura expansión.

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 09 de setiembre de 2011. Comercio y Justicia