Los mensajes de los nuevos indicadores Imprimir
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 02 de Septiembre de 2011 00:00
Los sucesivos datos que se van conociendo sobre la evolución de la coyuntura, son todos promisorios. No debe olvidarse que en las áreas mas desarrolladas del Hemisferio Norte, en ambas márgenes del Océano Atlántico, las respectivas economías aparecen con índices muy bajos o nulos y sus mercados tambalean, poniéndolos en serio peligro. No solo eso, las estimaciones que se habían hecho resultan ahora por encima de los niveles reales de actividad, e incluso, se están corrigiendo para abajo los indicadores de los dos primeros trimestres.
Por lo tanto, que la actividad económica en nuestro país durante los primeros seis meses de este año haya cerrado -en su comparación interanual- con un incremento del 8.8%, asume un relieve bien destacado. Pese a ello a juzgar por el bajo tono y falta de una justa evaluación, quizá debido a las habituales mezquindades propias de los períodos preelectorales, ha pasado casi inadvertido y aparece despojado de su real significado. Es cierto que en junio se notó una leve baja en ese elevado ritmo- el mismo fué del 8.2%; pero, aún así, el de siete meses es comparable a los mejores de años anteriores.
Lo más ponderable es que el sector que surge como máximo impulsor es el industrial, con un avance promedio del 9.0%. En julio ese índice se retrajo situándose en el 7.1%, sin embargo superó al registro que corresponde a idéntico lapso de 2010, en que había sido 1.6% inferior. Si se opta por considerar el acumulado enero-julio de 2011, la serie desestacionalizada verifica que la suba fue del 8.7%; mientras la sin dicho ajuste, reitera virtualmente la misma marca (+8.6%), dando un testimonio de la solidez y regularidad del proceso en curso que no acusa ningún efecto de lo que está sucediendo en las mayores economías capitalistas del orbe.
Evolución comparativa del sector.
Es importante tener en cuenta que la actividad manufacturera, pese a los saldos negativos de su balance comercial individual con Brasil y China, dado a su creciente inserción en los demás mercados ha contribuido decisivamente al alcanzar un saldo global favorable; que en dicho lapso se acumularon u$s 5.786 millones. Este importe, sólo levemente inferior al de igual período de 2010, desvirtúa presagios agoreros de algunos analistas y, contra  todos las especulaciones sobre el tema, han mostrado que las exportaciones tampoco sufrieron retracciones. Argentina es uno de los pocos países que durante el período 2003-11 logró mantener la participación porcentual del sector manufacturero sin ningún descenso (19.0 del PBI).
Por lo tanto, cuesta entender en que se basan quienes anuncian eventuales caídas, más aún cuando ni el volumen de la demanda y los respectivos precios internacionales de nuestros embarques sufren bajas sensibles. Felizmente tampoco inciden en la propia visión de los empresarios de dicho sector, decisivos protagonistas de tan positiva evolución, que ha impulsado el índice de inversión al 23.4% del PBI. Tal estado de ánimo se desprende de los resultados de la acostumbrada encuesta mensual en agosto ppdo., sobre expectativas que suele relevar el INDEC.
Surge por esa vía con nitidez que hay una coincidencia casi unánime al  respecto. Apenas el 4.7% de los consultados supone mermas en el ritmo; mientras 77.1% auguran una continuidad sin mayores altibajos de la actual situación y hasta hay un 18.2% que ven perspectivas de alcanzar un mayor crecimiento. Resulta por tanto bastante evidente que, en el ámbito de aquellos -poco propensos a crear expectativas que sobrevalúen la realidad- reina un “clima” de optimismo que se confirma por el hecho que, aún en las condiciones externas no expansivas, una cuarta parte espera mejorar los niveles de sus propias exportaciones.
Uno de los factores que se mencionan como posibles futuros “frenos” a un proceso de esa naturaleza suele ser el nivel de utilización de la capacidad instalada que se supone, estaría colmada y actuaría como “techo” infranqueable a los planes productivos. Los datos que se disponen al respecto no corroboran tal cosa. A fines de julio, habrían cubierto el 75.7% de la misma contra 75.2% de un año atrás; lo cual, por la insignificancia que media entre ambos, vendría a desmentir dicho supuesto. Ello no significa que en las ramas siderometalúrgica y textil, no se haya llegado a superar ese promedio en algunos puntos pero esa circunstancia se constata desde hace varios años y los aumentos parciales de nuevos equipos que, por lo menos, logran absorber los sucesivos aumentos verificados en la demanda, siempre satisfecha, de estas actividades.
La evolución de las principales ramas.
Como ha sucedido en forma ininterrumpida en los últimos años, en julio el rubro automotriz, con una suba interanual del 20.1%, se mantuvo al tope de las diversas especialidades que se expanden; aunque hasta junio su ritmo era algo superior (23.2%) y esperan que en el resto del año en curso tendrá un descenso del 13.4% sobre el nivel precedente concretado hasta entonces. La meta anual es de llegar a las 840 mil unidades, con vistas a alcanzar el millón en 2012. De las doce principales del sector industrial, entre junio y julio ppdo., solo dos no acompañan la tendencia referida: la textil (-4.9%) y la del tabaco (-1.9%). Contrastan con ellas, la evolución de todas las demás, mereciendo subrayarse la promisoria alza en siderurgia que alcanzó un notable 11.2% y la de aluminio que la sigue con un no menos significativo 10.1%
Las que tienen por objeto la impresión y edición, lo hicieron en un 8.3%; mientras las industrias metálicas básicas, en un escalón por debajo, exhiben un aumento del un 7.0%; correspondiendo a la generación de productos químicos un 6.5% y tanto las de minerales no metalíferos como la de alimentación un 6.2%. En forma complementaria, debe tenerse en cuenta que dentro del área de los materiales para la construcción, la elaboración de cemento creció un óptimo 9.1%, acompañado por los demás rubros que lo integran que lo hicieron al 7.2%.
En el transcurso del informe con que acompaña a la publicación mensual de datos la ministra de Industria, Débora Giorgi, puntualizó que en lo que va de 2011 se ha mejorado el anterior record sectorial alcanzado el año 2008 en un holgado 12.0%. Subrayó, con mucho énfasis, que “Ya registramos 22 meses consecutivos de crecimiento interanual” y que ello respalda el nivel de ocupación que se ha elevado en un 2.7%. El hecho que este porcentaje sea bastante inferior al de la referida producción ha sido motivo de críticas por parte de algunos analistas pero sin justificación; pues las ramas mas relevantes y sofisticadas son esencialmente “capital-intensivas” y marcan un avance cualitativo muy importante en la evolución ascendente del sector.
A modo de revelación sobre planes futuros, adelantó además la intención de “profundizar” la expansión industrial y, en clara referencia a las restricciones que se están implementando en la importación de ciertos productos señaló que persiguen la finalidad de impulsar una activa y creciente sustitución; a la vez de ahorrar divisas, dado que el objetivo primordial es “defender el mercado interno ante el efecto de la crisis financiera internacional”; puntualizando que hasta fines de julio se habían “economizado” alrededor de u$s 4.000 millones como consecuencia de dicho accionar.
Las especialidades que enfrentan problemas.
Las áreas que generan cierta preocupación son las relativas a petróleo y sus derivados, que en julio subió apenas un 0.3% pero en el acumulado de siete meses acusó una baja del 4.5%. Ello obedece a que desde que se privatizó dicha actividad, en la década de los Años Noventa (Siglo XX), no se han sumado nuevos yacimientos y las extracciones se hacen en desmedro de las reservas cubicadas que continúan en descenso. Esta situación es muy semejante a la que se advierte en materia de gas y ello viene provocando incrementos considerables en las importaciones. Recientemente se han localizado yacimientos valiosos pero su puesta en condiciones operativas llevará no menos de cuatro años a contar desde el momento que se comiencen a encarar dichos procesos; sobre los cuales no se ha proporcionado información alguna. Estas carencias explican la cantidad de horas perdidas por interrupciones y cortes sorpresivos en las jornadas de actividad.
Llama la atención dentro de este contexto lo que se detecta en la producción de azúcar y sus derivados  que acusa una caída muy pronunciada (-8.7%) sin que se aporten causas para explicar semejante retroceso. A la precitada tendencia se deben agregar, aunque a un ritmo atenuado, la baja en molienda de cereales (-2.1%). Un sentido totalmente distinto es el relativo a carnes que tuvo una caída del 9.3% en el cotejo interanual entre los respectivos meses de julio, que arroja un 11.0% para el acumulado de los siete primeros de 2011.
El proceso citado en último término era previsible y hasta deseable, debido a que se está transitando un período plurianual de recuperación de stocks que, seguramente, se extenderá un par de años más. Ello ha provocado un cierto cambio en la composición de la dieta alimenticia familiar pues el consumo de carne vacuna descendió a 54.5 kilos/año por habitante (-21.3%) que, en cierta medida, se ha compensada con la avícola que asciende a casi 39 kilos/año; mientras que la porcina, virtualmente se ha mantenido sin cambios en 9 kilos/año por persona. Otras ramas también muy vinculadas a la evolución del mercado interno y a las variaciones en sus preferencias se detectan en el menor crecimiento tanto de la industria textil (+3.1%) como la alimenticia que en julio avanzó apenas un 0.4% y 2.1% en lo que ha transcurrido del año.
Una visión de conjunto permite colegir que, en general, el sector industrial ha operado como el principal pilar para sostener el elevado nivel de expansión que sigue caracterizando a la economía argentina. Ello no quiere decir que, si se profundiza la recesión en la Unión Europea y Estados Unidos, seamos totalmente invulnerables. De todas maneras los especialistas más responsables e independientes estiman que las eventuales reducciones esperables en ese supuesto no reducirán el ritmo de crecimiento en más de dos puntos. Lo que, en ese supuesto, sería igualmente una muy buena perfomance.

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 02 de setiembre de 2011. Comercio y Justicia