Significado y efectos de la inestabilidad bursátil Imprimir
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 19 de Agosto de 2011 00:00

En los principales mercados del mundo reina un creciente nerviosismo que provoca decisiones improvisadas, no siempre racionales, en procura de protegerse de las bajas

Se ha convertido en un hecho corriente que haya, con bastante frecuencia, días denominados “negros” en los mercados y Bolsas de casi todo el planeta. Debe tenerse en cuenta que las transacciones financieras movilizan alrededor de 2.5 billones de dólares diarios; de los cuales sólo un tercio se concreta por esa vía institucionalizada pero sirven para marcar la tendencia y medir el “humor” de sus titulares.
La más fuerte baja en proporción a la dimensión de su operatoria es la que se produjo en Wall Street -octubre de 1929- conocida como la “Gran Depresión” y constituyó la señal inicial de la crisis mundial que sobrevendría a continuación y que culminó en 1939 con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Es obvio que el escenario actual difiere sustancialmente de aquél, no sólo en magnitud sino porque existe un creciente número de economías insertas en un circuito distinto que se suele identificar como el de los “países emergentes”; aún así, vuelve a sacudir con singular violencia a los mayores centros del poder mundial y del sistema capitalista.
Para dar una idea de la profundidad y violencia con que virtualmente arrasó los mercados, cabe citar que el que el especialista francés  Jean C. Asselan estimó que el retroceso habido en el sector industrial de Estados Unidos en la década 1928-1938 fue de nada menos que un 44.7%. La respuesta del entonces presidente Hoover fue sobreelevar los aranceles a las importaciones, evitando la introducción de bienes desde el exterior. El Reino Unido, que ya había sido desplazado al segundo lugar, tomó medidas semejantes y suscribió con los integrantes del Commonwealth en Ottawa (1932) que otorgaría preferencia exclusiva a los integrantes del mismo para proveerse de productos agropecuarios a precios muy devaluados. Argentina, por aquellos tiempos, concentraba y dependía en muy alta medida de la fluida colocación de sus excedentes en ese destino. Impactado por esa decisión y sus eventuales consecuencias, envió a su vicepresidente Roca a Londres para tratar de superar esa exclusión de los envíos argentinos. Bajo tan enrarecida atmósfera se suscribió el Pacto Runciman-Roca que, a través de su texto, realiza una serie de concesiones que además de una pronunciada baja de precios, significaron una virtual  puesta de de rodillas para nuestro país.
Las diferencias más sustanciales con la actualidad
En primer lugar, tanto la gran potencia del Norte como el referido Reino Unido son clientes de menor importancia para nosotros. Además, las exportaciones argentinas corresponden solo en un 11.0% a productos primarios con escaso valor agregado; mientras los agroindustriales han pasado a representar el 35.0% y los manufacturados -sin insumos de dicho sector- tienen un peso semejante (33.5%). Los dos principales destinos son Brasil y China, que están fuera del volcán y necesitan lo que adquieren.. Por otra parte, los miembros de Unasur no se han dormido y están tratando de crear un amplio circuito para intensificar el intercambio entre ellos; al margen del epicentro de la actual crisis.
Quizá el principal perjuicio pueda devenir de una baja en los precios de la “commodities” que podrían hacer mermar el monto total de exportaciones; pero si se actúa con adecuada diligencia se compensaría con restricciones de similar magnitud en la franja de importaciones de “bienes de consumo” que, en buena proporción, son totalmente prescindibles. La economía estadounidense, que constituye un 21.5% de la mundial, según las proyecciones del FMI, a partir de 2016 y sin tomar en cuenta los efectos de los acontecimientos mas recientes, ya estaba en vías de ser superada por China y los mencionados hechos sólo pueden acelerar ese proceso en marcha de declinación.
Volviendo a las condiciones que pueden presentarse en el resto del mundo, se supone que el comercio internacional no tendrá una merma mayor a un décimo y que los mas afectados serán los que presentan niveles muy elevados de deuda externa; lo cual no sucede con Argentina. Que Estados Unidos haya visto crecer desde septiembre de 2008 la suya en 5.8 billones de dólares (66.7%) no registra precedentes; tampoco hay certeza que esa tendencia se detendrá en los próximos años. En el ámbito mundial resulta obvio que es un factor de intranquilidad para los que tienen con este país una relación más significativa.
Una de las dudas que mas recelo genera es la posibilidad que, en algún momento, en Washington resuelvan que la Reserva Federal provoque una devaluación importante del dólar. Dicha moneda es aun la principal utilizada en las operaciones internacionales y también la preferida por los diversos gobiernos para la constitución y acumulación de reservas. De esa forma se aliviaría el monto de la deuda propia pero equivaldría a una directa agresión a los que la usan habitualmente como eje de sus transacciones. La reacción sería muy dura pues implicaría trasladar cierta parte de los efectos negativos que generaron al resto de la comunidad internacional; acelerando dramáticamente el resto de respetabilidad que todavía conserva.
La baja de calificación que le impuso Standard & Poor’s tampoco debe pasarse por alto ni minimizar que obedece a decisiones de un sector de la “elite” mas encumbrada de dicho país por la hegemonía y, por tanto, parte de una colosal maniobra para “pescar en río revuelto”; provocando un cambio de mano a bajo precio de muchos paquetes accionarios actualmente en la cartera de ciertos grupos empresarios enfrentados. Los altos índices de desocupación que persisten -por encima del 9.0%- y la caída en el poder adquisitivo de las remuneraciones seguirán impactando especialmente en el mercado interno que absorbe el 95.6% de su oferta total y se anticipa que la actual recesión tendrá continuidad sin acusar signos de recuperación, por lo menos, hasta 2013.
Hasta ahora su vecino Canadá, no aparece como muy afectado y, tanto Alemania como Francia, pugnan por subir su ritmo de expansión que llega al 3.7% y 2.8%, respectivamente. Las dificultades de Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia, no son nuevas pero poco tienen que ver con lo que sucede en la todavía primera potencia del mundo. El FMI, organismo que siempre ha “mimado” a dicho país, a través del Informe de Perspectivas Económicas presentado a la Asamblea de fines de abril hizo publica una proyección elaborada para el periodo 2010-16 que comprende a todos los países asociados. En el mismo estiman que la economía estadounidense no mejorara en dicho lapso, o sea, que ya presumía crecimiento nulo para todo ese período; lo cual equivale a un grave retroceso ya que desde 2016 permitiría a China ubicarse en el primer plano en el concierto planetario. Dicha tendencia, incluso bastante mas marcada, la adjudicaron otros seis de los que ocupan alguno de los primeros diez lugares en el ranking mundial. Son ellos, Japón (-21.3%); Italia (-15.0%); Brasil (-8.2%); Alemania (-8.1%); Gran Bretaña (-5.9%) y Rusia (-3.5%).
En situación inversa, en claro contraste reconoce la promisoria superación que se augura a solo a los tres restantes que también integraban ese selectivo podio a fines de 2010. Están encabezados por con notable registro por China (+ 67.6%); seguida por India (+47.8%) y México (+34.9%). Es de suponer para éste último que pasaría del 11° al 10° lugar, que lo beneficiará un repunte en el precio del petróleo. En nuestro caso, que en el 2010 estaba en el rango 22° lo ascienden al 21º, y con una tasa positiva acumulada hasta 2016 del 41.7%, el tercero  mayor entre todos los países.
Las perspectivas de la economía argentina.
Las referidas estimaciones suponen que la tasa media de crecimiento anual China será del 9.2%; o sea, apenas un punto porcentual por debajo de la que mantuvo en el decenio precedente; a India le asignan en tal concepto un 6.5% y, en el caso de México, del 4.7%. Lo realmente llamativo es que a nuestro país lo colocan inmediatamente después de los dos que encabezan este ranking, a un ritmo de incremento anual del 5.67%. Todos estos datos aparecen con sendas reducciones con respecto a los del quinquenio anterior. Debe recordarse que Argentina durante el primer semestre de 2011 se ha expandido al 8.1%; lo cual implica que prevén una cierta baja. Es evidente que tal reducción presupone que tomaron en cuenta las repercusiones y efectos colaterales de la depresión que ya auguran a los países desarrollados bañados por el Océano Atlántico, en ambas márgenes del Hemisferio Norte.
Mientras tanto, los especialistas extranjeros siguen poniendo el acento y advierten que esa situación puede llevar a los inversores a incrementar cambios de destino y optar por otras formas de colocación; transfiriendo cuantiosos fondos a mercados de los principales países de América Latina -como es el caso de Brasil- provocando una perturbadora sobrevaluación de su moneda y desmejorando su grado de competitividad.. En una actitud conjunta, los representantes de dicho país y Argentina han comenzado a plantear en el seno del “Grupo de los 20”, una posición conjunta para evitar que Estados Unidos “traslade artificialmente su déficit a otros países, entre ellos, a los nuestros”.
El ministro de Hacienda de nuestro poderoso vecino y socio, Guido Mantega, en consonancia con el ex ministro chileno del ramo Andrés Velasco, han exhortando a que se abstengan de incurrir en tal agresión sosteniendo que  “hoy muchos de estos países del resto del mundo, miran por la ventana, y lo que ven es un tremendo tsunami de riqueza llegando. Y esto, que alguna vez hubiera sido bienvenido, ahora lo vemos como algo terrible. ¿Por qué? Porque pondrá en peligro nuestras políticas”.
Puede ser que la proyección del FMI, elaborada durante el primer cuatrimestre del presente año, no haya tomado en cuenta todos los acontecimientos que luego fueron precipitándose. En este momento que se adjudica una probabilidad del 50% a que haya una nueva crisis mas profunda que la precedente (septiembre de 2008); aunque casi la mitad del mundo procura obviar tal conmoción y lo viene logrando.
La experiencia vivida recientemente nos enseña que la economía argentina anteriormente detuvo su ritmo de crecimiento por un solo año (2009) pero retornó casi de inmediato a recuperar las tasas de expansión, incluso con ligeras subas. No puede olvidarse que en el período 2003-2011 elevó el PBI en un 87.4%; marca jamás antes alcanzada. Una recesión muy aguda cuan generalizada no sería difícil que nos perjudique en algo y transitoriamente, pues la cotización de nuestros excedentes agropecuarios son necesarios en el mundo. No debe olvidarse que se han sumado mil millones de personas y bocas que los requieren. Resulta lamentable que, imbuidos de un equívoco clima preelectoral, todos los que constituyen el “arco opositor” se limiten a anunciar calamidades; en vez de sumarse para tratar que la población argentina no sufra. Lo grave es que...!no aportan una idea!

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 19 de Agosto de 2011. Comercio y Justicia