Estados Unidos y la Unión Europea frente a frente Imprimir
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 22 de Julio de 2011 00:00

Se ha agudizado una sorda pero indisimulada confrontación para hacer prevalecer la función del dólar por encima del euro como moneda internacional

 

La creación de la Unión Europea, compuesta por 28 países de dicho continente y la vigencia, a partir de 2002 de la denominada “área del euro” -a la que han adherido sólo 17 de ellos- han tenido por principales objetivos constituir una zona de similar poderío que estuviera en condiciones y posibilidades de terciar, sin desmedro, frente a las potencias mas poderosas. Primero fueron Estados Unidos y la Unión Soviética quienes pujaron a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial y que culminó con la imprevista implosión de esta última. Casi simultáneamente comenzó a crecer China que para 2016 lograría superar el PBI del gigante americano.
La difícil armonización de viejas y hasta enfrentadas tradiciones, la concurrencia de intereses económicos contrapuestos y la diversidad cultural que caracteriza al verdadero “mosaico” de idiomas y tradiciones que siguen coexistiendo en el Viejo Continente han venido demorado “sine die” el logro total de dicha meta. Prueba de ello es que la circulación legal exclusiva como unidad monetaria no ha sido adoptada por 11 miembros -entre ellos el Reino Unido que conserva su libera esterlina y sigue siendo el segundo mayor centro financiero de planeta-; los cuales han preferido no resignar la posibilidades de tomar decisiones propias en materia monetaria y cambiaria; así como la eventual implementación y ejercicio autónomo de las funciones que corresponden a la política económica a través del manejo de tales áreas.
Aún así, pese a los múltiples problemas que se han debido enfrentar, en la actualidad más de un cuarto de las transacciones del circuito mundial se realizan utilizando como medio al euro y, aunque lentamente, esta proporción todavía minoritaria sigue creciendo e implica un correlativo y equivalente desplazamiento de igual medida en el uso del dólar. Esta situación crea una doble vía de alianzas que convergen en la NATO y una sorda competencia económico-financiera que suele generar situaciones de enconado conflicto.
Una expresión de ellas es la que vienen protagonizando las grandes agencias calificadoras de riesgo Moody’s, Standard & Poor´s y Fitch; que obedecen concertadamente a los intereses del poder con centro en Estados Unidos. Comparten el liderazgo en la tarea de asignar, en función de su óptica, la confiabilidad que le merecen las economías nacionales y/o empresas de todo el mundo. Hace 15 años eran siete grandes que ahora se han reducido a los tres referidas. Cabe advertir que el panorama que prima en este país es muy inestable -estuvo al borde del caos- y los peligros de una continuada recesión siguen latentes pues su enorme deuda pública, la elevada tasa de desocupación que no cede y los crecidos déficit fiscales no sólo permanecen en sus niveles sino que amenazan agudizarse, No obstante la citadas evaluadoras “miran para otro lado” y la siguen ubicando en la cima, como “altamente sustentable”.
La última “jugada” de Moody’s
El martes 5 de julio ppdo., la precitada entidad se expidió con singular dureza sobre la situación que adjudica a Portugal; bajando su estimación en nada menos que cuatro escalones. De esta forma condenó sus títulos de deuda, que así fueron relegados a la peor categoría -identificados como “basura”- que implica la pérdida total de valor y un significativo encarecimiento del crédito para el país lusitano.
La reacción en el seno de la Unión Europea fue inmediata. ¿Por qué Portugal y sin advertencia previa si había recibido una ayuda de 85 mil millones de euros y la central de Bruselas había manifestado su voluntad de seguir apuntalándolo?  Sólo dos días después, y cuando los reclamos se hacían cada vez mas generalizados, la citada calificadora tomó una decisión que sube el tono de la confrontación: rebajó en tres rangos a dos bancos públicos y los tres privados más importantes que operan en dicho país.
La discusión sobre el tema perdura e incluso hay quiénes señalan en tales entidades que la imposibilidad de Grecia de manejar su propia moneda es el principal obstáculo que no le permite encarar con éxito la solución de la grave crisis que está enfrentando y que se ha “destapado” desde mediados de 2008; criterio que extienden a Portugal. En consecuencia, se trataría de una virtual ofensiva que, en realidad apunta a destruir como tal el area del euro. Para disfrazar su verdadero objetivo, los que así argumentan, sin aclararlo, lamentan que no pueda hacer una fuerte devaluación y sostienen que por esa vía se licuarían sus actuales muy elevados pasivos; lo cual contribuiría a reconstruir las relaciones económicas en forma integral.
Se omite considerar que Grecia cuya economía es sólo un 2.0% de la unidad europea y Portugal que llega a 3.45% de ella, vienen siendo auxiliados por la entidad continental que tiene como puntales a Alemania y Francia. En realidad, están intentando hacerles muy difícil este salvataje. Lo paradójico es que, en paralelo, Barack Obama está pasando momentos de angustia frente a un Congreso hostil que le requiere tomar medidas drásticas de recortes, para autorizarle a partir del 2 de agosto una ampliación del margen de endeudamiento que ya asciende a 14.29 billones de dólares. Las exigencias para evitar el “default” implican introducir recortes por 4 billones en el transcurso de la década que reducirían sensiblemente los beneficios de los regímenes de Seguridad Social y Medicare; los cuales el Presidente prometió al asumir defender sin aceptar menguas de ninguna especie. Ahora advierte el inminente peligro de caer en “default” si no se amplía el límite para tomar deuda y subraya que puede sobrevenir una crisis peor que la no resuelta todavía que estalló en septiembre de 2008. Aún así, las calificadoras que se han mostrado tan severas con Portugal, no creen necesario bajar escalón alguno a Estados Unidos...
Cabe  recordar que dentro de los 17 países donde rige el euro, además de Grecia, Irlanda y Portugal; está en situación bastante comprometida España pero no por la deuda propia sino debido a que está vinculada en sus relaciones crediticias a su vecino de la Península. De todas maneras, el saneamiento de los tres países menores, en conjunto, representan apenas 5.46% de las economías reunidas en el área del euro y pueden ser respaldadas sin mayor esfuerzo por los líderes de este grupo. Debe recordarse que la tres omnímodas calificadoras no pudieron anticipar nada y fueron sorprendidas por la implosión soviética en 1989 y volvieron a estar ausentes en septiembre de 2008, cuando comenzó la exteriorización de una extendida crisis que tuvo como epicentro inicial a Wall Street junto con los mas grandes bancos de crédito e inversión. Esta situación no ha sido superada y mantiene en serio riesgo a la economía estadounidense -cuarta parte de la planetaria- pero pareciera que para Moody´s es mucho más urgente alertar sobre el estado de Portugal, que apenas representa 1.72% del área que integra y un insignificante 0.38% de la mundial.
La reacción emanada de Bruselas.
Los europeos no se han llamado a engaño. Comprenden que se trata de una punta de lanza que apunta a debilitar primero y luego promover la extinción del área-euro. Son conscientes que la presencia de China e India le quitará protagonismo y procuran domesticar a sus potenciales aliados, restándoles poder de decisión autónoma. De allí que la Comisión Europea con sede en Bruselas, curiosamente presidida actualmente - según su habitual rotación periódica- por el lusitano Durao Barroso, ha reaccionado prestamente estimando se trata de un ataque directo y artero a la vigencia de la Eurozona. Su portavoz avanzó aún más al enfatizar que “este episodio desgraciado hace que nos cuestionemos el comportamiento de las agencias calificadoras y su, digamos, clarividencia”. Su acerba crítica fue más allá al poner un especial acento en que “actúan por propio interés y no rinden cuentas a nadie”. Los analistas portugueses han llegado a calificar este accionar de Moody´s como “terrorismo” y no hesitan en advertir que el objetivo buscado es el de “empujarlos a la bancarrota”
La denuncia hecha sobre la forma en que se mueven las tres grandes empresas antes referidas ha venido acompañada de una propuesta destinada a crear una propia que opere desde Europa y no esté implicada en el manejo del poder económico prevalente en Estados Unidos. El Ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schaeuble, anunció la idea de “romper el monopolio de las agencias de calificación”; mientas que su jefa de gobierno, Angela Merkel, se expidió por “limitar su influencia”; superando el tono utilizado en sus anteriores objeciones a Standard & Poor´s, que apuntó a Irlanda y España, a la que acusó de “sobreactuar” cuando criticó con la intención de trabar el plan de incluir a los tenedores particulares en un segundo rescate de los emitidos originalmente por Grecia
El canciller de este país las llamó “agencias especuladoras” y la titular de Economía española se limitó a revelar que está “sorprendida”; mientras en Italia se aprovechó el momento para hacer conocer su sanción- una multa de 787 mil euros- a la últimamente  citada debido a que, hace algunos años, respaldó una emisión de Parmalat  poco antes de que se precipitara la quiebra  de esta empresa. Cabe recordar que ésta protagonizó un verdadero escándalo pues los ahorristas perdieron sus colocaciones que sumaban el equivalente a u$s 21 mil millones y cuyos titulares damnificados ascendían  nada menos que 135 mil.
Es obvio que la disputa está abierta. Habrá que esperar nuevos y cada vez más conflictivos actos de este enfrentamiento; pero en Bruselas son conscientes que se están jugando la suerte de la organización. Resulta muy llamativo el silencio total del gobierno británico, encabezado por un líder conservador, pues si bien es tradicional su alineamiento con Estados Unidos; su carácter de segundo centro financiero mundial casi lo obligaría a definirse explícitamente en esta crucial circunstancia. Lo que le será cada vez más difícil es mantener una actitud de  supuesta “neutralidad” pues la Eurozona está luchando por su existencia y Estados Unidos, al margen de su gravísima problemática interna, no parece dispuesto a perder la oportunidad de provocar su disolución. El tiempo y los acontecimientos que sucedan en la presente década revelarán el rol que tendrá y el espacio en que se podrá mover cada uno de estos contendores.

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 22 de julio de 2011. Comercio y Justicia