La desocupación persigue a los jóvenes Imprimir
La voz del interior
Escrito por Salvador Treber   

La prolongada recesión que asuela a los principales países europeos y Estados Unidos desde 2008 a la fecha, sin que se adviertan signos claros de superación, ha provocado el despido o suspensión de alrededor de 200 millones de personas. De ellas el 54.0% corresponde a jóvenes que tienen entre 18 y 24 años de edad, la mayoría en pos de su primer trabajo, lo cual les insufla desde el comienzo un comprensible malestar.

Los “picos” más elevados respecto a su respectiva población corresponden a España y Grecia (en ambos casos, nada menos que 27.2% de la población económicamente activa); con tendencia a seguir ascendiendo lentamente. En otros países, aunque en menor medida, no son nada tranquilizadoras las situaciones de Francia, Italia y hasta de la mismísima Alemania. En esta última, luego de haber logrado apenas sacar la cabeza de la “línea de flotación”, exhiben un modestísimo crecimiento del 0.7% en su PBI. Ello a consecuencia de haber venido concentrando los máximos esfuerzos en incrementar en todo lo más posible el comercio exterior; en especial en materia de maquinaria sofisticada y de alta calidad.

El escenario estadounidense, que en el momento crucial llegó a registrar mas de 11 millones de “parados” absolutos, actualmente informan haberla hecho descender a 6.5 millones. No obstante, los analistas mas respetados insisten que a esa cifra deben sumarse no menos de 3 millones que, al no lograr insertarse en una tarea continua, optaron por abandonar el mercado de trabajo. Dado que su población se eleva a 314 millones de habitantes, para la incorporación anual de nuevos trabajadores es necesario que la actividad general crezca a un ritmo mínimo del 3.0%. Sus propias fuentes oficiales reconocen que en 2014 podrán hacerlo sólo en un insuficiente 1.9%.

El escenario de América Latina.

Los dos más extensos del área son Brasil y México. En el primero, al final de 2013 estimaron que durante el año 2014 la economía habría de mejorar alrededor de un 2.0%. Las expectativas fueron objeto de sendas reducciones y en este momento sus máximos funcionarios se declaran conformes con que lo pueda hacer a no menos del 1.6%; que implica aceptar una meta harto modesta. Esta marca se debe a una importante caída de las industrias automotriz y metalmecánica que no ha podido ser compensada por la anunciada cosecha record de 194 millones de toneladas, especialmente de soja y maíz, que se aguarda concretar.

Tal circunstancia  explica que en un país de profunda prosapia futbolera haya habido una enconada resistencia a que se realice allí el Campeonato Mundial de dicho deporte; reclamando que esos recursos fueran reorientados hacia las franjas más pobres de la población; para colmo de males la performance cumplida es mejor olvidarla. No obstante, la primera compulsa evaluativa posterior reveló que la actual presidenta en ejercicio no ha perdido apoyo popular con vista a la elección del próximo mes de octubre. Cabe recordar que se invirtieron en la construcción o remodelación de trece estadios en otras tantas zonas de su territorio, nada menos que u$s 6.700 millones.

Por su parte, México, tiene 112 millones de habitantes y 11 millones de ellos que arriesgan el cruce de la frontera con EE.UU para trabajar en carácter de mano de obra anónima, transitoria y barata. Además de tener 7 millones mas de desocupados dentro de sus propios limites políticos, afronta una caída generalizada de su producción que se ha calculado podría ser de hasta 4.0% al finalizar el año 2014.

La situación en Argentina.

Según los datos proporcionados por el F.M.I., luego ratificados por el Banco Mundial, nuestro país tuvo un período (2003-13) en que su economía creció a un ritmo anual promedio del 5.9%. Pese a ese significativo éxito, inédito a través de la toda la trayectoria histórica del país,  en el año en curso se advierte una baja muy pronunciada que afecta en forma más intensa a la rama automotriz (-22.0%) y la construcción (-2.0%). La menor actividad en estas dos, sin que la elevada recolección de soja (55.4 millones) atenúe sus efectos, hacen que el cuadro general sea preocupante; aunque no grave.

La desocupación abierta se calcula que orilla los 1.4 millones de personas y de ellas, el 54.0% está constituida por jóvenes de 18 a 24 años que, a su vez, representan 33.3% de la oferta de trabajo en relación de dependencia. Otra faceta de evidente discriminación se verifica al constatar que 61.3% del total son de sexo femenino, a lo que agrega que sus remuneraciones medias son  17.5% inferiores a las asignadas a los varones pese a que cumplan idénticas funciones.

La implementación del Plan Progresar ha captado unos 800 mil jóvenes, a los que procura dotar de una mejor instrucción pero ello no alcanza para acceder a un puesto con trabajo permanente. Siempre en base a datos que reconocen como fuente al Indec, en el país hay 4.8 millones en esa franja de edades; de los cuales 2.5 millones de de ellos tiene diversos grados de inconvenientes en cuanto a la actividad laboral. De ese total general, 1.2 millones no han logrado un “trabajo decente”; 748 mil son los llamados “ni-ni” (ni estudian ni trabajan) y 554 mil están desocupados.

Es obvio que la caída de la demanda brasileña de automotores terminados (26.2%) ha sido determinante pues hubo que contraer las importaciones y tratar de evitar se mantenga un saldo elevado del balance comercial respecto a ese país. El reciente acuerdo provisorio que asegura la venta de otras 1230 mil unidades no se reflejará muy notoriamente y es de suponer que los problemas se mantendrán ya que también ha mermado en un 12.7% el mercado interno.

Algo semejante se verifica en el rubro construcción y las nuevas líneas especiales de crédito no funcionan con la diligencia indispensable pues las respectivas bancarias demoran la tramitación más allá de lo necesario. La emergencia exige una mayor decisión pero en estas entidades de características muy burocráticas, anteponen su seguridad de forma excesiva para palanquear la actividad económica en el momento adecuado.

Salvador Treber –Prof. Postgrado-FCE UNC. La Voz del Interior, 25/07/2014