La reciente evolución del comercio exterior argentino Imprimir
La voz del interior
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 04 de Abril de 2014 00:00

En dicha área se localizan habitualmente las mas fuertes tensiones y enfrentamientos intersectoriales; habiéndose agravado en alta medida desde que Brasil, principal cliente y proveedor, está empeñado en someter el suyo a un profundo replanteo.

Uno de los aspectos mas comprometidos de la economía  argentina está vinculado a la vital dependencia de mantener siempre saldo positivo en el intercambio con el resto del mundo, Tanto en materia de exportaciones como importaciones esa actividad tiene como principal protagonista a Brasil aunque en este caso el resultado nos sea reiteradamente negativo; lo que también sucede con China y Estados Unidos que le siguen en importancia.

No obstante, los saldos a nuestro favor que surgen a través de las operaciones con otros más de 45 mercados externos, constituyen la única fuente de capacidad de pago para atender todos los compromisos que incluyen los relativos a la deuda externa, compra de combustibles, equipos y maquinarias o bienes de capital. Argentina no tiene acceso a  las fuentes financieras que proveen de crédito; aunque el muy posible acuerdo con el Club de  París en las reuniones programadas para el mes de mayo podrían abrir una puerta a esa perspectiva.

En el lapso que va desde comienzos de 2004 hasta 2006 las ventas al exterior tuvieron tendencia creciente aunque a un ritmo harto moderado pues en 2004 ascendieron a u$s 34.550 millones que pasaron a ser u$s 40.352 millones en 2005 (+16,8%) y u$s 46.457 millones (+15,1%) en 2006; es decir, acusando mejoras de cierta relevancia pero no excepcionales. En el transcurso del siguiente período (2007/2010) las mismas llegaron en el primero de dichos años a un registro total de u$s 55.760 millones (+20,0%) elevándose sucesivamente hasta alcanzar a u$s 70.589 millones (+26,6%), concretando así una curva ascendente ponderable, nada común en el circuito internacional de cualquier país.

Pero ello no tuvo luego continuidad pues en 2009, como consecuencia de la agudización de la recesión mundial, se cayó a la modesta cifra de u$s 55.669 millones, para volver a remontarlos temporalmente con u$s 68.134 millones en 2010. A continuación, durante los últimos tres años (2011/2013), una vez más en el primero de ellos se verificó un avance de relieve pues el “salto” logrado fue bastante semejante (+ 23,2%), marcando un record histórico absoluto e inédito con u$s 83.950 millones. Consecuente con una nueva baja generalizada en la orbita ecuménica, nuestras exportaciones volvieron a descender, aunque levemente, pues exhibieron un total de u$s 80.927 millones en 2012 y. en el año pasado sólo logró recuperar el nivel perdido, al ubicarse en u$s 83.509 millones; evolución ésta que reitera la contradictoria performance que comenzó a darse en el trieño precedente.

La composición de las exportaciones.

De los cuatro grandes rubros genéricos que la componen, el más tradicional y casi permanente líder indiscutido, corresponde esa función a las Manufacturas de Origen Agropecuaria que en el ejercicio 2004 ascendieron a u$s 11.954 millones y, por  tanto, concretaron la obtención del 34,6% de las divisas ingresadas ese año; siendo acompañadas en segundo término por las Manufacturas de origen industrial que colocaron bienes en el exterior por u$s 9.550 millones; es decir, un 27,6%.

El cuadro se completó entonces con las remisiones de Productos primarios, en especial agropecuarios en estado natural o con muy escasa incorporación de valor agregado, que sumaron otros u$s 6.850 millones (19,8%); mientras el saldo que las cierran correspondieron a los envíos de Combustibles con u$s 6.195 millones (17,9%).

En cuanto a las ventas de petróleo o sus derivados, ello se convirtió en una modalidad habitual pues se trata sólo de algunos componentes que no son útiles en el proceso productivo interno y a través de los cuales, la suma relativamente más elevada ingresada correspondió a 2007 con u$s 7.132 millones (17,7% del total), si bien en términos absolutos el aporte mayor, con u$s 7.760 millones se verificó en 2008 aunque representando 16,7% de ese ejercicio. En forma correlativa, las adquisiciones de ese rubro en el exterior en 2004 demandaron apenas u$s 1.003 millones pero han venido trepando en forma tal que ya en 2008 habían llegado a u$s 8.694 millones y en 2013 a la inusitada cifra de u$s 10.657 millones.

Debe advertirse que a partir de sus ventas externas en 2007 inclusive esa proporción sigue una  tendencia bajista, aun cuando en 2008 sumó en términos absolutos un importe superior (u$s 7.966 millones) y durante los siete años que integran ese lapso aparecen siempre con cifras inferiores (entre u$s 6.919 millones en 2007 y u$s 6.323 millones en 2012). No obstante, en 2013 se agudizó mucho tal tendencia con una nueva disminución pues los embarques se reducen a sólo u$s 4.946 millones, marcando a fuego el creciente e imparable declive debido a que los yacimientos en explotación dentro de nuestro territorio, operados por empresas extranjeras perdieron rendimiento.

La evolución de los otros grandes rubros.

Según antes se consignara, los productos transformados sin componentes del sector agropecuario, conocidas técnicamente como Manufacturas de Origen Industrial, protagonizaron una curva ascendente de relevancia. Entre 2004 y 2009 sus envíos externos le aseguraron el segundo lugar hasta el año 2009 inclusive, aunque un año antes se habían acercado bastante a los primeros, llegando a generar u$s 22.059; muy próximo respecto de los u$s 22.661 de aquellos.

Pero ese orden de prelación se invirtió en 2010, dado que estos últimos mejoraron poco su rendimiento, aportando u$s 22.661 millones; mientras aquellos hicieron lo propio en mayor medida y sumaron u$s 23.816 millones; asumiendo así, transitoriamente, el liderazgo absoluto. Tal condición se mantuvo durante el bienio 2011/12 pero se retornó al tradicional ordenamiento en 2012/13 aunque siempre con  leves diferencias en dichos grandes rubros.

Al margen de tales variantes, lo verdaderamente destacado ha sido que ambas especialidades subieron en proporciones notables durante los años más recientes. Las identificadas como Manufacturas de Origen Agropecuario, lo hicieron en un 133.0% pues en 2004 aparecían con u$s 11.954 millones y para 2013 llegaron a u$s 27.856 millones. Por su parte, las Manufacturas de origen industrial exhibieron una superior dinámica, pasando de u$s 9.550 millones en 2004 a u$s 26.169 millones en 2013; o sea, tras incrementarse un 174,0%. En cuanto al rubro genérico que incluye las exportaciones de Productos primarios en estado natural, obviamente casi totalmente compuestas por cereales y oleaginosas, evolucionaron de u$s 6.850 millones en 2004 a u$s 18.608 millones en 2013; con un de incremento semejante del 174,4%. Esta mayor proporción respecto a los industrializados que usan materia prima agropecuaria se debe a que ciertos países compradores prefieren completar dicho proceso con mano de obra  doméstica.

Zozobras en el primer  bimestre de 2014.

Recién el 20 de marzo ppdo., se dieron a conocer los datos relativos a las exportaciones del mes de febrero; con lo cual se dispuso de la información completa sobre el primer bimestre del corriente año. Los mismos eran esperados con cierta ansiedad pues los de enero no eran nada favorables ya que el superávit se había reducido en un 85,2% según a la habitual comparación interanual; lo cual se adjudicó tal accionar los exportadores que apuestan a nuevas devaluaciones.

Quedaba por tanto la duda sobre si se trataba de una situación aislada o marcaba las primeras señales de las características recesivas que primarán en 2014. Lo trascendido relativo al segundo mes de este año, lejos de traer calma, acentúa la preocupación ya que, con ligeras variantes, confirma lo antes verificado en enero ya  que las ventas al exterior totalizaron apenas u$s 5.393 millones; es decir, un escuálido 2,0% por sobre los u$s 5.349 millones de 2013.

Este virtual estancamiento es inquietante, pero tampoco alcanza para tener una  idea certera pues ello requiere mayores evidencias. Sin explicación oficial alguna, en su transcurso, se adquirieron a Estados Unidos y Rusia un 43,0% más de combustibles que en igual lapso de 2013. Cabe suponer que siendo muy superior al consumo, semejante “salto” se verificó anticipando adquisiciones para incrementar las reservas.

De todas maneras, los datos posteriormente proporcionados por el Indec en cuanto a que en el primer bimestre 2014 el comercio exterior registró un saldo favorable de apenas u$s 79 millones -que en la comparación interanual se redujo un 92,0%- no puede menos que inquietar. Que dichas operaciones hayan bajado de u$s 11.408 a u$s 10.625 millones, es decir 6,9% menos; debe ser motivo de un exhaustivo análisis ya que sólo hay dos poderosas y excluyentes razones que pudieron haber causado tal efecto. Una pista cierta la da el análisis de la composición de los embarques pues en materia de granos fueron, en términos monetarios 34,0% menores mientras en los productos industriales apenas de 2,0%.

Es altamente probable que la acción dilatoria de los grandes productores o acopiadores de soja que prefieren retenerla en calidad de reserva de valor para venderla cuando más les convenga sea la mas gravitante, ya que la caída generalizada operada en el mundo de la demanda de bienes y servicios, secuela de la prolongación de la recesión reinante, incidió relativamente en muy baja escala.

La Secretaría de Comercio dio testimonio de que tiene la convicción que se ha manifestado las consecuencias de un sobrestockeamiento a la espera de una nueva importante devaluación; lo cual relacionan con el superior requerimiento de divisas para adelantar pagos en el exterior. Los empresarios descargan su responsabilidad apelando a otros argumentos al plantear que la caída en las exportaciones esta íntimamente ligada al freno de las importaciones.

Señalan que “gran parte de lo importado se destina a la producción de bienes que luego se comercializan fuera del país”. Aún admitiendo que así sea, un muy somero examen sobre la evolución interanual respecto de nuestras compras externas quita todo sustento a semejante planteo. Su disminución es sumamente leve ya que las importaciones realizadas en 2014 equivalen al 99,4% respecto de las concretadas durante idéntico bimestre en 2013 en que los precios, en general, descendieron.

Por tratarse de la única fuente de generación de divisas que posee nuestro país, las evidentes maniobras especulativas antes señaladas perjudican no al Gobierno sino a todo el país y, especialmente al grueso de la población. Un dirigente agrario arguyó que “cada uno puede hacer lo que quiera” en el transcurso de una  reunión realizada en la sede de su organización empresaria. Pero esto es así siempre que sus acciones u omisiones no produzcan daño a los demás…

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC

Viernes 04 de abril de 2014. Comercio y Justicia