Las paradojas del sector automotriz en Argentina. Imprimir
La voz del interior
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 21 de Marzo de 2014 00:00

Hasta el comienzo de los años Cincuenta (Siglo XX) Argentina fue activo importador de automotores de pasajeros y carga pero la instalación de dos fábricas en Córdoba, una estadounidense y otra italiana, dio comienzo a un dinámico ciclo de producción nacional.

 

Nuestra Provincia ha sido virtual cuna de la industria automotriz doméstica. Cabe advertir que apenas 25 países lanzan al mercado más de 500 mil unidades anuales y sólo 12 son en el planeta sus exportadores netos. Los líderes de esta especialidad se caracterizan por disponer de gran desarrollo en el área siderometalúrgico que la sustenta, sumándose a esta la complementaria de autopartes.

En la actualidad circulan en el mundo unas 1.200 millones de unidades, habiéndose sumado en cada uno de los últimos años aproximadamente 80 millones de nuevas al mismo tiempo que se retiran unas 30 millones que debido a su deterioro, dejan de funcionar y se convierten en chatarra. El primer productor ecuménico es China con cerca de 14 millones, que no solo cubren los requerimiento del mercado interno sino también del externo; además de adquirir unidades especiales o de alta gama a sus competidores más conspicuos.

La siguen en ese orden, Estados Unidos y Japón, con 12,0 y 10,5 millones respectivamente, aunque para alcanzar tales cifras han debido radicar múltiples plantas en el extranjero. La gran potencia del Norte recibió en la década de los años Veinte, durante el siglo pasado, el clásico impulso de los grandes pioneros y hasta finales de la segunda guerra mundial mantuvo un liderazgo absoluto pues en sus fábricas tenían origen alrededor del 85.0% de las precitadas unidades. La posterior multiplicación de aquellas ha hecho que esa proporción la hayan circunscripto a atender en ese momento a 15,0%.

Si se computa toda la población mundial, existe un automotor cada 5,8 habitantes pero esa relación varía según el lugar en que se lo verifique. En Estados Unidos la misma baja a apenas 1,6; lo que contrasta con China donde llega a 4,2; mientras en Europa Occidental y Central a 2.1 habitantes y en América Latina a 4,7 (siendo la inferior marca en  ese contexto, la argentina con 3,7).

Los nuevos  requerimientos del rubro.

Se trata de una estrecha cadena de valor que exige acceder a especializaciones y en cierta medida, se complementan, generado relaciones mutuas importantes. Ello explica que Estados Unidos, segundo y muy poderoso productor, es además el primer importador pues las unidades nuevas en rodaje provenientes del extranjero ascienden a poco menos de cinco millones (mas de la mitad de origen japonesa). Los procesos de fabricación adoptados inauguraron los montajes en “línea o cadena” y en la actualidad se viene avanzando a ritmo acelerado en proliferación de la robotización, que permitirá el acceso en alta escala a otros productores de autopiezas de diversa índole y grado complejidad.

El primer intento masivo de competir con ellos se verificó desde 1933 en Alemania, por razones estrictamente políticas, cuando se propuso la meta de dar movilidad propia a sus obreros. En procura de ello y de reactivar la alicaída economía posterior a la Primer Guerra Mundial, nació el conocido modelo identificado como “el auto del pueblo” (Volks­wagen), de escaso porte pero de gran rendimiento que por tan notorias virtudes fue receptado con mucho agrado en todo el mundo. A continuación aparecen Francia, Italia y Gran Bretaña que han ampliado sus actividades a otros países de tres Continentes.

El desarrollo en nuestro país.

Argentina, constituye un caso bastante singular pues hace tres años (2011/13) la producción, con muy ligeras variantes numéricas, se ha ubicado alrededor de 820 mil unidades, con lo cual ha pasado a estar en el 20º lugar. Por diversos factores todavía no se ha logrado cumplir con la meta anunciada de llegar al millón pero están dadas todas las condiciones para ello. Este año quizá hasta haya alguna merma pues las exportaciones a Brasil están disminuyendo debido a las condiciones recesivas de ese mercado.

Dado que las últimas dos décadas se ha concretado un esquema de complementación de fabricantes con las plantas situadas en Brasil (las más numerosas) y Argentina (en menor cantidad), las cuales han asignado roles y ciertos modelos en ambos, el mercado vecino se ha convertido en el principal comprador. En 2011, año en que se alcanzó el record histórico absoluto en cuanto a nuestra elaboración, con 828.711 unidades, nada menos que 506.715 (el 61,1%) fueron colocadas en Brasil.

Dado que paralelamente los concesionarios locales concretaron 883.350 operaciones de ventas en el mismo lapso, surge que nada menos que 561.354 de ellas (63,5%) provienen del exterior. Además de la preferencia mayoritaria por lo importado; otro cambio que se ha venido dando es la reducción en el nivel de antigüedad media de nuestro parque automotor interno. En el corriente año seguramente habrá variaciones que nos perjudicaran mucho si no se adecuan las normas a la nueva  realidad.

Dado que el rubro requiere mas divisas que las que genera, si nuestro gran vecino baja sus adquisiciones en 2014 como ya comenzó a hacer desde noviembre en adelante y como está sucediendo en otros rubros para mejorar sus apremiantes balances comerciales y de pagos, nos creará correlativas dificultades de considerable magnitud.

Servirá como antecedente y advertencia que en el último año de intercambio de unidades terminadas nos fue negativo en u$s 1.236 millones pero a ellos debe la carga mas pesada; es decir, otros u$s 6.605,0 millones por el respectivo intercambio de autopiezas, sin cuya fluida disposición podría llegar a paralizarse en forma casi total la fabricación.

Se requerirá por tanto, mucha prudencia y pericia para afrontar con éxito el complejo trance descripto pues casi 2/3 de las autopiezas son de origen externo.

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE UNC

Viernes 21 de marzo de 2014. La Voz del Interior.