Las renovadas relaciones de Argentina con China PDF Imprimir Correo electrónico
La voz del interior
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 08 de Agosto de 2014 00:00

La llegada de la delegación China a nuestro país, encabezada por el presidente Xi Jinping, adquiere una connotación mucho más relevante de lo que se podría suponer. Dichos funcionarios no ignoran la difícil situación argentina; por ello lo dicho y actuado significa un formidable respaldo no puede pasar desapercibido.

 

 

Según los datos mas recientes China, en función del producto bruto interno ha desplazado del primer lugar a Estados Unidos. Obviamente ello no es así si se considera como parámetro el promedio de ingreso por habitante. Las autoridades de Pekín no han dado demasiado relevancia a esa circunstancia y prefieren fijar como meta hasta el año 2034 la de equipar el precitado nivel per cápita estadounidense; lo cual implicaría más que cuadruplicar el que exhiben en este momento.

Conviene recordar que hoy aparece como el país mas poblado del planeta, con 1.357 millones de habitante en un territorio de 9.599.6 miles de km2 y con una densidad de 141.4 personas por km. De esta forma, está ubicado en tercer lugar  entre los mas extensos del mundo; detrás de Rusia y Canadá pero precediendo levemente a EE.UU. Hasta octubre de 2013 y desde treinta años atrás  se habían impuesto rígidas restricciones a la natalidad mediante la norma denominada del “hijo único”

En la actualidad se ha duplicado ese límite por familia y ello hace prever que están iniciando una nueva etapa en que se acelerará bastante el ritmo de crecimiento de la población, evitando así un peligroso envejecimiento global. Con la aplicación de la referida limitación, buscaban proveer de una dieta alimentaria adecuada a todos en el menor tiempo posible. Su economía logró ascender entre 1990 y 2012 a una tasa anual inédita que, en promedio, fue superior al 10.0%; pero en 2013, y seguramente también en 2014, dicho índice se reducirá a 7.5% que por lejos constituye la mas elevada performance ecuménica en esa materia.

Dado que no han modificado su aspiración original  de elevar drásticamente la capacidad de consumo, han optado por recalificar y trasladar a las ciudades alrededor de 300 millones de trabajadores rurales; los que se tornan innecesarios en la medida que introduzcan maquinaria de última generación.

La producción propia de alimentos es, y será cada vez mas, insuficiente; razón por la cual su Gobierno ha puesto sus ojos en Africa y, muy especialmente, en Brasil y Argentina; al par que apuntan a una provisión masiva de petróleo proveniente de Venezuela. En procura de cumplir tales objetivos, recientemente han suscripto 38 acuerdos con este último país; lo que da una pauta de la magnitud que se proponen lograr; ya que prevén comenzar con envíos diarios de 100 mil barriles para llegar para fines del decenio a nada menos que un millón. Además de incentivar la producción de combustibles líquidos, encararán en forma conjunta otras relevantes actividades. Entre ellas se pueden citar la alta minería, varias especialidades industriales, trazado y dotación de transporte terrestre, infraestructura y construcción masiva de viviendas; todo lo cual es obvio que puede dar un enorme impulso a Venezuela.

Por lo tanto no es de extrañar que busquen convertir al referido país sudamericano en receptor masivo de capitales y promoverlo a un expectante cuarto lugar entre sus mayores “socios” dentro de América Latina.

La visita china a nuestro país.

La posterior llegada del presidente Xi Jinping a Buenos Aires, se constituyó en el punto final de su gira por cuatro países de América Latina; en coordinación con la reunión del Grupo BRICS en Fortaleza (Brasil). Esta instancia adquiere una connotación mucho más relevante de lo que se podría suponer en “tiempos normales” y de las limitadas estimaciones que vienen realizando los analistas.

Los chinos no ignoran la difícil situación que vive nuestro país como consecuencia del fallo del juez Griesa en Nueva York, favorable a los “fondos buitre”, y de las derivaciones que pueden generar, especialmente la intención de apelar a la denominada “cláusula Rufo”. Una correcta evaluación de ello es lo que los impulsó a actuar evidenciando un firme apoyo e insistiendo en las muy amplias perspectivas futuras en materia de intercambio. En consecuencia, lo dicho y actuado se tradujo en un formidable respaldo que nadie puede pasar desapercibido.

Los créditos para ejecutar dos centrales hidroeléctricas con participación prioritaria de una gran empresa especializada china, son aspectos significativos de respaldo pero, por sobre todas las cosas, la operación de swaps por un equivalente a u$s 11.000 millones tiene un especial sentido de apoyo político al más débil. China es el país que posee mayores reservas monetarias del planeta y, obviamente, no necesita disponer “refuerzos” de moneda argentina pues para ellos constituyen apenas una gota de agua en el océano. En cambio, el referido importe es para Argentina, que dispone de ellas por poco menos de u$s 30.000 millones en las arcas del Banco Central, una clara muestra de solidaridad e incluso se convierte en una expresión muy rotunda de que están dispuestos a consolidar la posición del país frente a los que pretendan aprovecharse de las circunstancias.

China ya hace tres años que viene encabezando el flujo de importaciones a estas playas y las ha decuplicado desde 2004 a la fecha.  Su dinámica ha sido tal que desplazó de esa posición a Brasil que también ha sido nuestro principal cliente. Al mismo tiempo, los países que constituyen la Unión Europea se debaten en un prolongado proceso recesivo que no exhibe señalares de poder ser superado antes de fines de esta década. Por su parte, Estados Unidos si bien ha recuperado parcialmente la dinámica de crecimiento, lo hace a un ritmo muy atenuado (+1.9%); insuficiente para absorber siquiera la nueva mano de obra doméstica que se suma por simple avance vegetativo de su población.

China requiere provisión de alimentos cada vez en mayor escala, mientras que Argentina necesita especialmente inversiones en tecnología y bienes de capital para respaldar un sólido cuan continua expansión. Lo importante será adoptar una vía de “ida y vuelta” que no se asemeje al esquema del Librecambio, aplicado en los Años Noventa (Siglo XX), cuando se privatizaron a “precios de liquidación” empresas públicas que eran verdaderos símbolos de independencia económica (vgr. Y.P.F.)

Hasta donde se puede apreciar, estamos en la buena senda pues se advierten nítidos signos de respeto recíproco. Pero no está de más que nos mantengamos vigilantes....

 

Salvador Treber –Prof. Postgrado FCE UNC. La Voz del Interior, 08/08/2014

 
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