La baja en el ritmo de crecimiento de China inquieta a todo el mundo PDF Imprimir Correo electrónico
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 23 de Mayo de 2014 00:00

La gran potencia asiática lleva treinta años de continuo crecimiento a altas tasas que ahora peligran no poder mantenerse. Al principio generaba temor y recelo pero adaptados a esa realidad ahora preocupa por los efectos de un debilitamiento de ese ritmo.

A fines de abril de 2011, el Fondo Monetario Internacional produjo gran consternación al anticipar que para fines de 2016 el producto bruto interno de la República China superaría al de Estados Unidos, pasando por  tanto en ese aspecto a ocupar el sitial de la cúspide, previo desplazamiento a un segundo plano del tradicional liderazgo que la potencia americana ha venido ejerciendo sin discusión desde hace mas de 70 años.

Es que cuando se inició esa verdadera epopeya, en los primeros años de los Ochenta (Siglo XX) nadie creía que tal cosa podía suceder en  tan corto plazo. Por su parte, la conducción de Beijing se ha mantenido muy discreta y sólo advirtió que su meta actual es lograr acceder a un producto por habitante semejante al estadounidense. Dado que su población es 4.4 veces mayor; ello equivale a que el mencionado objetivo se cumplirá cuando el ingreso medio de toda su población haya llegado a tal nivel; lo cual estimaron que podría lograrse para el año 2042, aunque posteriormente lo acercaron al 2032.

En función de ello sus tasas anuales de crecimiento treparon a un inusitado nivel del 10.7% pero las imprevistas condiciones recesivas que vive todo el mundo industrializado en Occidente desde 2007 en adelante, ha creado una nueva problemática. Así puede explicarse que su dinámica se haya frenado bastante ya que al lentificarse aquella excepcional tasa, bajó el avance de su PBI en el año 2013 a “sólo” un 7.7%.

Los cambios operados

El antes referido retroceso relativo se tradujo en que el crecimiento anual de su pujante comercio internacional, factor que aparecía con esa intensidad como inédito e inigualable, descendió notoriamente. Esa situación que viene del año precedente, persiste actualmente, pese a los insistentes esfuerzos con que pretendieron volver acceder a una curva semejante a la de su anterior evolución. Los datos conocidos indican que no se ha podido evitar cierta desaceleración; lo cual deviene por que sus compradores más importantes siguen afrontando una prolongada recesión que ya se acerca a una década sin revertirse. Por lo tanto, los chinos han tenido que replantear sus modalidades que le habían dado tan buenos resultados, optando por tomar como eje prioritario de su expansión futura la consolidación y crecimiento de su mercado interno.

En fecha reciente, más precisamente el jueves 6 de marzo ppdo., la Oficina Nacional de Estadísticas reconoció que fue casi una proeza alcanzar la precitada suba del año anterior pero que se tienen muy serias dudas de poder sostener ese indicador en, por lo menos, un 7.5%. Por lo pronto, en el primer bimestre de 2014 se mantenido por debajo de ese nivel y ello no puede dejar de ser una señal o indicio anticipatorio insoslayable para preveer lo que sucederá en el resto de este año e incluso hacer lo propio con los análisis aplicables al mediano plazo.

La decisión adoptada por la dirección del partido gobernante, en octubre ppdo., flexibilizando el rígido control de la natalidad que tuvo vigencia por tres décadas ya había sido un sólido indicio de lo que se estaba gestando. La duplicación en el número de hijos autorizados para el caso de parejas en que alguno de sus integrantes hubiera sido alcanzado por esa restricción fué, de por sí, más reveladora que cualquier anuncio sobre cambios macroeconómicos.

En oportunidad de dar a conocer la mas reciente evolución de los indicadores, el primer ministro Li Keqiang no ocultó sus propias nuevas dudas e incluso llegó a sugerir que “no estaba preocupado por el crecimiento” ya que en ese área se conforman con “un rango razonable” de evolución positiva. En cambio, subrayó muy enfáticamente que en la emergencia ha pasado a ser máxima prioridad conservar sin deterioro alguno el índice de ocupación; anticipando que a ello dedicara sus máximos desvelos.

Si bien no dio mayores detalles sobre el curso adoptado, el 17 de marzo exteriorizaron nuevos elementos al autorizarse una fluctuación de hasta el 2.0% en más o en menos de la paridad respecto del dólar. Cabe señalar que hasta ese momento el Banco Popular de China admitía que ese tipo de oscilación llegará hasta el 1.0%. Resulta sintomático que el banco central haya sido el escenario, después de consumada una mini devaluación en los días previos.

No obstante, la explicación dada a la prensa sobre la adopción de esa medida fue que así se logró evitar manejos especulativos de corto plazo que detectaron habría en el mercado libre. La mayoría de los analistas están contestes en aprobar que hayan tomado la iniciativa, exhibiendo idoneidad y diligencia, al introducir el ajuste de la paridad antes que se concretara cualquier maniobra de operadores que buscan ventajas adicionales en ese campo.

El dólar antes de dicha medida se cotizaba a 6,152 yuanes, absorbiendo una baja acumulada de 1.6% computada en el lapso transcurrido desde el comienzo de este año; significativa corrección pues su  tendencia  precedente era de extender dicha apreciación que fue del 2.9% en 2013 y del 31.5% si se opta por revisar lo sucedido desde 2005, en oportunidad de abandonar su paridad armonizada con las autoridades estadounidenses.

El vocero del Banco Popular de China anticipó, además, que se acortarán numerosos plazos en procura de eliminar factores que oscurezcan la libre flotación que se han propuesto implementar; aunque advirtieron que continuarán con la “intervención rutinaria”, tal como es habitual en los demás países; aunque también dejaron constancia que no dudarán en hacer todas las modificaciones que las circunstancias requieran, preparándose de todas maneras para tolerar les hagan algunos cargos por interpretar que se busca inyectar  causales de una ficticia “volatilidad”.

Los observadores especializados admiten que la mayor flexibilidad cambiaria requerida es, en realidad, condición “sine cuan non” para concebir reformas de fondo al sistema financiero que se advierte, ha quedado rezagado en sus posibilidades frente a la gran expansión que hubo en el circuito real de la economía y que ello es una muy buena noticia para transitar con éxito lo que resta de la actual década. La conducción dejó de lado su tradicional mutismo para anunciar que se liberarán las tasas de interés, agilizarán la admisión y manejo de depósitos de corto plazo, buscarán con empeño hacer mas atractiva la introducción y localización de capital extranjero en  toda China, asegurando un fluido retorno de remesas a sus centrales de ganancias; al par de atenuar todo lo indispensable restando protagonismo a la todavía omnipresente gestión actual de los bancos del Estado.

Debe interpretarse con ello que pretenden dar respuesta condescendiente a las múltiples y reiteradas críticas de los grandes operadores extranjeros y, muy especialmente, de Estados Unidos desde donde también se demanda una menor presencia oficial en cuanto al uso de la tasa de cambio, del movimiento de capitales, los flujos financieros o procesos industriales, en la inteligencia que sólo así se verán atraídos masivamente por el imán que significa el amplísimo mercado chino.

En suma, sus funcionarios ponen en evidencia la firme intención de convertir al yuan en una moneda de giro libre y multinacional, como sucede con el dólar y el euro en otras latitudes; convirtiéndose en eje de gestión para una franja apreciable del mercado mundial.

Debe ponderarse como el mas relevante anuncio que Beijing no omitirá esfuerzos pero están dispuestos a consolidar su gestión; aunque saben que tal decisión impone actuar munidos de una mayor flexibilidad que la acostumbrada; lo cual exige intentar una liberalización  del esquema conceptual e incluso cultural que tienen muy arraigado..No será sencillo despojarse, por lo menos en cierta medida, de una idiosincrasia que los llevó  a aislarse del resto del mundo por varios siglos cuando  estaban en la cima del mismo.

Si han elegido esa vía como la más idónea, es porque buscan insertarse plenamente como protagonistas de máximo nivel en el ámbito ecuménico; para operar en igualdad de condiciones en cuanto a la toma de decisiones de fondo sobre el flujo de capitales, intercambio de mercaderías, el circuito de bienes de capital, servicios y toda la gama de transacciones financieras.

Los aspectos todavía imprecisos a disipar

El acelerado crecimiento habido en la actividad industrial ha provocado en el centro y norte de China un gravísimo enrarecimiento de la atmósfera, que la Organización Mundial de la Salud ha calibrado en forma escalofriante, estimando que es 16 veces mayor al máximo nivel de toxicidad admitido. La causa de semejante situación deriva, según lo explican, de la excesiva combustión en especial del carbón mineral en las fábricas, el tráfico automotriz y el calefaccionado de ambientes urbanos donde, en muy alta proporción, lo siguen usando sin haberse preocupado mucho por sustituirlo. La mencionada entidad internacional ha medido en las 20 mayores ciudades chinas el grado de smog reinante y, en tono de alarma, advierte que niños y mayores de edad no debieran circular por sus calles sin estar munidos de una protección especial.

Luego de revelar el oculto dato de que varios decenas de miles de muertes anuales deben adjudicarse a esta causa, concluye subrayando que tal circunstancia es insostenible; especialmente en vista de los nuevos planes de desarrollo y expansión que se están gestando, considerando previa y condicionante revertir esa anormalidad.

Todos los programas en danza se basan en la convicción que habrá una amplia recuperación de la dinámica que caracterizó a las décadas anteriores; pero dejan traslucir que no tienen plena seguridad que ello sucederá y, menos aún, que tomaron real conciencia del cuadro de situación. Incluso dejan traslucir que no se resignarán y buscarán los más variados incentivos adicionales aunque exijan sacrificios, como podría ser resolver una sensible disminución de las reservas que han debido obligatoriamente mantener hasta ahora las entidades que constituyen su sistema bancario, en procura de mejorar su grado de liquidez y el margen de capacidad prestable. Los principales indicadores ratifican el grado de complejidad que existe pues la inversión en nuevos activos productivos descendió en 2013 al nivel más bajo registrado desde 2002 a la fecha (17.9%).

China ha concretado en varias etapas de la Historia Universal verdaderas proezas y es de suponer que seguirá alentando metas destinadas a convertirla y mantenerla como líder indiscutida. En esta circunstancia sólo el tiempo dirá.

 

Salvador Treber – Prof. Postgrado-FCE-UNC. Comercio y Justicia 23/05/14.

 
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