El “depositario del poder real” hizo saber lo que pretende PDF Imprimir Correo electrónico
La voz del interior
Escrito por Salvador Treber   
Sábado 03 de Mayo de 2014 00:00

Argentina constituye una economía de alta concentración, por lo cual las organizaciones a que concurren sus empresas líderes hicieron saber en forma rotunda que añoran la gestión de la última década del siglo pasado y que pretenden imponer una política económica de librecambio semejante a la de entonces.

El llamado Fondo de Convergencia Empresarial, se creó en enero 2014 en Mar del Plata al realizarse el Coloquio de IDEA. En esa oportunidad, comenzaron a discutir un documento que fue dado a conocer el 21 de abril ppdo. El mismo contiene su enfoque y hace pública la firme intención de gravitar en la medida necesaria para que se adopten sus principales lineamientos desde la esfera gubernamental.

El acto fué programado especialmente al efecto, contando con la asistencia de  representantes correspondientes a 38 Cámaras u organismos profesionales que lo integran. El vocero fue Jaime Campos, titular de AEA, quién no sólo se circunscribió a leerlo sino que se detuvo a subrayar enfáticamente la especial preocupación por el recrudecimiento del proceso inflacionario. A su vez, el titular de la Federación Agraria Eduardo Buzzi, entidad que por lo visto parece haber olvidado sus orígenes y trayectoria anterior, agregó una acotación obviamente preparada al efecto que estuvo concebida en los siguientes términos: “Estamos en una vorágine inflacionaria que no la provocan los empresarios sino las condiciones macroeconómicas”.

Nadie que conozca, aunque sea en forma muy general, la historia argentina de los últimos cien años puede dejar de advertir que entre los presentes y firmantes figuran los clásicos mayores depositarios del “poder económico concentrado” y que apuntaban a acentuar su activa participación.

Una interpretación realista.

Esa “movida” de neto corte neoliberal sirvió al día siguiente de título periodístico clave y los dos diarios capitalinos mas importantes del país señalaron, al unísono, que se trataba de una “insólita propuesta empresarial” que calificaron de “inédita”. Pero se desprende claramente a través del muy significativo título con que presentaron el referido documento -“Quiénes somos. Qué necesitamos”- que todo era parte de lo cuidadosamente previsto.

Para evaluar lo actuado es indispensable tomar muy en cuenta el grado de concentración que se ha consumado en Argentina a partir de 1975 en adelante. Hasta ese momento, de las 500 empresas más poderosas que operaban dentro del país, 383 eran de capital nacional y sólo 117 de capital extranjero, con sede central en su país de origen.

Esa relación desde entonces y hasta fines del siglo XX,  se modificó sustancialmente, invirtiéndose virtualmente dichos términos, ya que las primeras se redujeron a apenas 97 y las segundas “treparon” a nada menos que 403; tendencia que, lejos de modificarse, se ha venido confirmando en las principales actividades. Bastaría para ratificarlo recordar que sobre las 185 empresas que tuvieron a su cargo en 2013 el total de 70.3 millones toneladas de exportaciones agrícolas, nada menos que el 75.0% (52.7 millones) estuvieron a exclusivo cargo de un reducidísimo número de 10; mientras el limitado residuo de 17.6 millones de toneladas se repartieron entre las 175 restantes.

Esa situación y proporciones no es excepcional, sino por el contrario, la regla general. El hecho que aquél privilegiado círculo haya tenido un marcado rol protagónico en el conciliábulo mencionado tuvo como voceros a las autoridades la Sociedad Rural (SRA); que sumaron a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires(BCBA), la Unión Industrial Argentina (UIA), las Cámaras de Comercio (CAC) y de la Construcción (Camarco); la Asociación de Bancos (ABA), integrado solo por los extranjeros, como así también, por supuesto la Asociación Empresaria Argentina (AEA) que ofició como “anfitrión” compartida con quien ofició de moderador, Miguel Blanco, perteneciente a IDEA. La prolija y detallista organización .permite evaluar la singular trascendencia que le dieron los mismos; ya que los 31 restantes fueron meros oyentes; casi tan pasivos como los representantes de organismos colegas de Brasil y Chile, especialmente invitados.

Las principales propuestas

La redacción, muy cuidadosamente concebida, evitó aportar ninguna precisión instrumental y apela a enunciados generales, comenzando por el ofrecimiento de contribuir a “fortalecer el régimen republicano, representativo, federal y garantizar la plena vigencia de los derechos constitucionales”. La misma hace suponer que piensan que todo ello no se está aplicando pues de otra manera sería superflua la expresa referencia de que “están vigentes en gran parte del mundo desarrollado y en vías de desarrollo”; aclarando que los precitados están conducidos “por gobiernos de diferente signo ideológico”.

Dado que insertaron varios textos extraídos de la Carta Magna, entre ellos el artículo 1º, lo lógico hubiera sido especificar en que aspectos es indispensable “fortalecerlo” o cuales y como se están violando. Esta actitud confusa y totalmente exenta de precisiones sorprende pues nunca antes levantaron una voz de esa naturaleza ni defendieron el orden constitucional. Por  el contrario, cuando entre 1930 y 1976 se interrumpió violentamente en cada década la existencia de un gobierno civil y legal; varias de las entidades promotoras colaboraron con las respectivas administraciones cívico-militares de ipso; tal caso de la Sociedad Rural cuyos miembros llegaron a cubrir ministerios y dependencias claves.

Expresiones semejantes se refieren al más amplio resguardo de la propiedad privada, consolidar la división de poderes y la autonomía de jueces y fiscales; como también “la libertad de prensa y la independencia de los entes reguladores de control”. No menos genéricos son los reclamos de orden económico pues apuntan a “bajar la inflación” sin aportar idea alguna sin decir cómo; “crear un marco  que aliente inversiones de empresas privadas en infraestructura de energía, transporte y comunicaciones”; todo lo cual combinan con la eliminación de impuestos y drástica reducción en las funciones del Estado.

 

Salvador Treber Prof. de Postgrado-FCE UNC 03/05/2014

 
Banner
Banner
Banner
Banner