El recambio en la cúpula de la Reserva Federal PDF Imprimir Correo electrónico
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 22 de Noviembre de 2013 00:00

En  un entorno nacional y mundial muy comprometido, el recambio en la titularidad de la FED no pasa inadvertido pero se  concreta dentro de la jerarquía que viene  dirigiendo el organismo desde hace bastante tiempo.

El presidente de Estados Unidos en momentos en que era acosado por la bancada republicana de la Cámara de Representantes para dar su voto al Presupuesto que debe regir desde el 1º de octubre ppdo, optó por  dar a conocer, con bastante anticipación, quién sustituirá a Ben Bernanke a partir de fines de enero próximo en la cúpula de la FED, que oficia como banco central.

Debe advertirse muy enfáticamente que dicho país viene transitando desde el año 2007 un prolongado período recesivo que todavía no ha podido superar totalmente ya que su tasa actual de crecimiento no excede el 1.5% anual y se requiere un equivalente al doble para absorber el crecimiento vegetativo de la oferta de trabajo adicional. Ello significa que ésta sigue subiendo numéricamente y, por tanto, agravando el clima social interno.

A su vez, por tratarse de la indiscutida primera potencia a nivel mundial, esa labilidad se trasmite, en mayor o menor medida, a todo el globo terráqueo. Esta circunstancia explica que tanto China como Rusia se ocupen del tema y reclamen que el gobierno adopte las medidas adecuadas para corregir las defecciones que lo han llevado a sufrir la descompensación de sus fuerzas productivas y la caída relativa de la variable consumo.

El antes mencionado anuncio lo hizo el presidente en el ámbito de la Casa Blanca, con la presencia del actual titular de la Reserva Federal y, por primera vez en la historia, su sucesora femenina que hasta la fecha se viene desempeñando en esa área, ocupando el escalón inmediato siguiente al de máximo nivel. Al citado funcionario, próximo a dejar ese cargo, le ha tocado ejercerlo durante ocho azarosos años; que incluyen el inicio de la crisis económico-financiera desatada a partir del 2007 pero que se venía incubando por desajustes que databan de varios años atrás.

La repercusión por la decisión.

Quién tendrá esa responsabilidad es Janet Yellen, economista graduada en Yale, esposa del Premio Nobel de Economía George Akerlof y reconocida millonaria. Dicha promoción debe ser ratificada en la Cámara de Senadores, donde el oficialismo demócrata tiene holgada mayoría y se supone no habrá obstáculos para cumplir ese requisito. En general, la decisión ha sido bien recibida y hasta elogiada en los diversos ámbitos especializados. La francesa Christine Lagarde, Directora-Gerente del F.M.I., ha sido quién lo hizo con más énfasis al sostener que “Realmente es una dirigente y economista muy competente, es mi amiga y estoy encantada de que esté allí, en ese puesto...es súper”.

No suele ser nada habitual que alrededor de 240 especialistas, encabezados por el respetado Premio Nobel Joseph Stiglitz, hayan decidido dirigirse a Obama mediante una nota dando un cálido respaldo a su nominación y, más aún, que en un último párrafo el mismo haya agregado por su cuenta que se trata de “una de las mejores alumnas” que ha tenido en toda la extendida gestión docente que viene desarrollando. El primer mandatario no ha sido menos rotundo y encomiástico pues reafirmó que “Los trabajadores estadounidenses y sus familias tendrán a un líder en Janet. Está excepcionalmente calificada y es fuerte”.

El “currículum vitae” de la funcionaria.

La susodicha tiene actualmente 67 años, nació y vivió por muchos años en Brooklyn; originalmente se graduó con señaladas distinciones en al Universidad de Brown con el título de economista, accediendo posteriormente al doctorado en la de Yale. Por mas de tres décadas ha ejercido la docencia e investigación en las prestigiosas Universidades de Harvard y Berkeley; llegando en la presidencia de Bill Clinton a acompañarlo durante casi tres años como titular en la conducción del Consejo de Asesores presidencial.

Según lo refiere ella misma, su hábito de frecuentar la cafetería del organismo no sólo le permitió pulsar de primera mano “como pensaba la gente” sino conocer a quién es su esposo. Hace más de tres años, de ese ámbito le fue fácil pasar a ser, por méritos propios, la segunda figura en la cúpula jerárquica de la FED. Dado que este tipo de gestión es más bien silenciosa y, además, le ha tocado desempeñarse en un período muy difícil para que la tarea cumplida pueda ser muy valorada.

Como es de suponer la más ardua ha sido, sin dudas, apoyar y recuperar la solidez del sistema bancario que tambaleó peligrosamente cuando la cuarta institución en importancia del país, Lehman Brothers, entró en falencia irreversible y debió ser liquidado precipitadamente. Además de proporcionar a raudales ingresos a los componentes del resto del sistema, encaró la nada fácil reversión en la tendencia alcista de las tasas de interés. Su “oficio” al respecto fue clave para captar los fondos indispensables a través de la colocación de títulos y bonos para disponer de suficiente liquidez operativa.

El protagonismo más reciente está vinculado a la compleja discusión en que se evaluó hasta cuando debía extenderse esa función promotora que todavía  implica inyectar al sistema u$s 85 mil millones mensuales. La firme actitud que adoptó, sin arredrarse por quienes se oponían, hizo primar el criterio de no modificar ni atenuar la prosecución de esa ayuda hasta mas allá de 2014; aun ante la hipótesis de que la economía del país se reactive por encima del bajo índice en que lo ha estado haciendo durante el transcurso de 2013 y logre retornar a la normalidad.

Al conocer la noticia sobre su nuevo cargo, optó por advertir que el mismo lo usará para ayudara encontrar trabajo a quienes no lo tienen; lo cual tampoco es algo muy usual en boca de una millonaria. Aparece como obvio que prefirió ser muy explicita y por ello fijó un orden de prioridades que seguirá en la emergencia. El remate de tales anuncios lo dedicó a ratificar con mucho énfasis e insistir en que “...demasiados estadounidenses todavía no pueden encontrar trabajo y les preocupa como harán para pagar sus cuentas y alimentar a sus familias”.

Para  terminar de exteriorizar su pensamiento y hasta como un desafío a sus detractores, insistió en que “Se necesita hacer más para consolidar la recuperación” volviendo así a apuntar al “máximo empleo, detener la suba de precios” y, recién en tercer lugar, contribuir a consolidar “un sistema financiero estable”. Una característica que se detecta en toda su trayectoria ha sido la de mantenerse fuera de toda influencia proveniente de los moradores de la Casa Blanca y reivindicar su absoluta independencia de criterio. El presidente Obama, ante quién se expresó de esa manera, entendió muy bien el mensaje y aportó como mérito adicional que había sido quién “hizo sonar la alarma temprano lo que habría de sobrevenir entre 2008 y 2009 en el mercado inmobiliario y financiero”.

La agresiva bancada republicana de la Cámara de Representantes, sin poder actuar en esta emergencia, no dejó de observar con bastante recelo su designación y pretende reducir muy sensiblemente los denominados “estímulos monetarios” vigentes; para ello buscan introducir cortes antes del 30 de enero próximo, fecha cuando Yellen asumirá su nuevo cargo. Es obvio que desde ya se vigila que no perjudique o retarde la recuperación de la economía interna; pero esos aportes también existen y coadyuvan a financiar inversiones en varias regiones del planeta.

La posible repercusión sobre América Latina.

La oposición apunta a bajar la compra de bonos en el mercado abierto, por lo cual se hace muy evidente que según sea la postura de quién se imponga dará tranquilidad o generará inquietud a ellos y en toda América Latina; así como la medida en que se mantengan en el futuro los montos mensuales habituales de aportes por esa vía, además de contar con la adhesión activa de la funcionaria top del FED.

Debe tenerse muy presente que cualquier tipo de merma se tratará que incida en la menor intensidad posible dentro de EE.UU.; esto supone que los primeros “recortes” se harán en lo que se orienta hacia las denominadas economías emergentes. Pero ese no es el único posible efecto ya que cualquier aumento en la tasa de interés, incluso en la de largo plazo, que pueda tener origen en una menor liquidez disponible en dicho país, reorientaría significativos flujos en esa dirección; lo cual fue admitido como posible y no deseado por Ben Bernanke.

Conviene recordar que la referida cifra mensual de u$s 85 mil millones está compuesta por dos conceptos. El primero que asciende a u$s 40 mil millones y se vuelca íntegramente a su mercado interno y el otro de u$s 45 mil millones que incluye las partidas que se giran a los demás países; es sobre éstas que pesan las mayores exigencias de “poda”. La discusión viene de hace un par de años y Janet Yellen continúa siendo protagonista activa en la puja por evitarlas.

En la tradicional disputa que según analistas y observadores especializados distinguen a “palomas” de “halcones”, la encasillan entre las primeras; aunque destacan su firmeza en materia de convicciones. A los oponentes les interesa y lo reconocen con  especial énfasis, implementar de inmediato una enérgica política antiinflacionaria y, en función de ello, resignan a un lugar secundario el tema desempleo. Al par de enfrentar a los republicanos, que Obama haya hecho el anuncio de su nombramiento, pone en clara evidencia no estar dispuesto a ceder muy fácilmente a presiones.

Las posiciones enfrentadas y el intercambio de posturas muy distantes consumieron, hasta casi última hora, los 16 días iniciales de octubre ppdo.; poniendo sobre ascuas a una serie de oficinas y reparticiones clausuradas por falta de un presupuesto aprobado y en vigencia. Los planteos y divergencias surgidas en función de propuestas controvertidas fueron acentuando la virtual paralización, lo cual ha causado gran malestar en el seno de la población; a punto tal, que las encuestas de dos periódicos de gran tiraje hayan determinado que el 74.0% de los potenciales votantes condenan la postura obstruccionista  de la  bancada republicana.

Esta se aferró, pese a ser minoría, a la idea de imponer de esa forma un nuevo “techo” a la deuda para que cubra entre seis y nueve meses de requerimientos pero que obligue a volver a rediscutir integralmente el tema; al propio tiempo de pretender se vote un nuevo presupuesto de “transición” hasta mediados de diciembre incluyendo los recortes propugnados.

A sólo 95 minutos del plazo fatal se logró un acuerdo provisor por apenas un par de meses, que insinúa la primacía de las exigencias republicanas a cambio de ampliar precariamente el límite de endeudamiento.

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC

Viernes 22 de noviembre de 2013. Comercio y Justicia.

 
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