La economía argentina en la última década PDF Imprimir Correo electrónico
Hoy Dia Córdoba
Escrito por Salvador Treber   
Jueves 14 de Noviembre de 2013 00:00

Los estudios en economía no son nada simples y además, por tratarse de una disciplina inserta dentro del campo de las Ciencias Sociales, admite frente a los problemas de cierta importancia varias respuestas alternativas que, por tanto, la vuelven más comprometida aún. No obstante, son muchos, cada vez más, los neófitos que opinan como si fueran los “dueños” de la verdad. Frente a esa realidad cotidiana los que viven estudiándola, reiteran una actitud más parca y precavida debido al grado de conciencia que tienen sobre su complejidad intrínseca. Un claro ejemplo de ello es el fenómeno “inflación” que técnicamente, hasta ahora, no ha podido ser definido; razón por la cual sólo se la describe en su exteriorización dentro del mercado.

Durante el período preelectoral reciente, todas las fuerzas políticas opositoras trataron de describir supuestas calamidades y, apoyándose en  la inexactitud de las cifras emanadas del Indec, pusieron un tono de duda a lo sucedido en el transcurso de este siglo. Resulta llamativo que en ninguna circunstancia hayan agregado un plan o programas alternativos a los que se están implementando; jugarreta muy habitual que busca incrementar las potenciales adhesiones y pescar en las aguas de los desconformes, que siempre los hay. Pero los analistas que no se dejan llevar por esta clase de maniobras, coinciden en que nunca en los 200 años de vida independiente Argentina tuvo una década más exitosa que la del al lapso 2003-2012.

Ratificando lo antes expresado, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), organismo regional dependiente de las Naciones Unidas, ha publicado datos relativos a la evolución habida y las tasas promedio de variación anual del producto bruto interno correspondientes a los países que la componen. De ellos surge que incluyendo los dos años (2009 y 2012), casos de muy bajos registros debido a la influencia de la prolongada recesión que se ha exteriorizado en el denominado “mundo desarrollado” a partir de 2007 y que hasta la fecha no ha podido ser superado. Cabe destacar que al conjunto de América Latina, se le adjudica una tasa anual media de crecimiento para toda esa década del 4.0% que, como se verá más adelante, es muy inferior a la de nuestro país.

La desagregación por país.

La antes referida enconada disputa entablada en los meses que precedieron al acto electoral del 27 de octubre ppdo. no ha reparado, ni siquiera en las filas oficialistas, que Argentina figura con el mejor índice de los 34 países compilados, con la excelente marca del 7.2%; es decir 80.0% por encima de la precitada tasa media del área. Y esto no lo informa el Indec, sino la CEPAL a través de sus propios especialistas. Con ello no hacen otra cosa  que ratificar lo que a fines de abril de 2011 ya había hecho conocer el Departamento de Pronósticos Económicos del F.M.I. y más recientemente, en diciembre ppdo., ratificara el similar organismo que opera y depende del Banco Mundial.

Por contraste, la mayor potencia regional Brasil, aparece con un modesto promedio del 3.6%; indicador éste que lo rezaga muy notoriamente en este aspecto frente a muchos de los demás integrantes de Sudamérica. En efecto, después de nuestro país reconocen que se ubica Perú, pues allí lograron llegar al 6.5% y lo siguen en los puestos posteriores Uruguay (+5.5%), Venezuela (+4.8%), Colombia (+4.7%), Ecuador (+4.7%), Bolivia (+4.5%) e incluso el tan ponderado Chile (¿?) que ostenta esta materia apenas un 4.3% positivo. Nuestro gran socio del Mercosur viene apelando a una serie de medidas reactivantes para superar su rezago relativo, incluso devaluaciones significativas; todo lo cual no respondió para mejorar su performance, que sigue siendo sólo una aspiración no cumplida.

Por otra parte, no se debe dejar de advertir y examinar mas en detalle las características que está asumiendo la demanda externa en el área, ya que las compras de los grandes “emergentes” apuntan en alta proporción a dar especial preferencia a materias primas sin mayor incorporación de valor agregado; siendo la consecuencia mas inmediata es la de alimentar una fuerte tendencia a la primarización. Esta circunstancia se generaliza notoriamente, sin excepción aunque con variada intensidad, en los 34 componentes de América Latina desde comienzos del siglo XXI; por ello debiera ser una de las preocupaciones más urgentes y la única estrategia correctiva se basa en diversificar la naturaleza de la producción y las exportaciones.

Según CEPAL y Naciones Unidas, ese proceso regresivo cambió la composición de las exportaciones de Colombia en nada menos que el 82.5% y de Brasil en un 70.6% y el promedio de América Latina en esa faceta llegó al 60%. Lo realmente significativo es que en el único país que ello no se verificó y, por lo tanto, creció la proporción de exportaciones no agropecuarias (7.7%) es el nuestro. En 2013, el mercado mundial ha sentido la baja de la demanda externa de China e India en casi tres puntos porcentuales y el hecho de que para Argentina es muy satisfactorio que se haya llegado durante el primer semestre a un crecimiento del 5.1%.

La evolución de la ocupación en el decenio

Según el Banco Mundial, (Anuario 2010, foja Nº 66), Argentina elevó su población económicamente activa entre 1990  y 2008 de 13.5 a 19.1 millones de personas; lo cual implica un nada frecuente incremento del 41.5% que muy pocos países han podido igualar en todo el mundo. China, que ha liderado el crecimiento a nivel ecuménico durante el mismo lapso, registra un aumento bastante menor (+20.7%) y Chile hizo lo propio en un muy semejante 28.3%; mientras Estados Unidos esa  relación ha sido del 22.4%  y el Reino Unido de apenas un 6.6%. Queda por tanto, también muy evidente que nuestra gestión en el gran marco internacional, marca uno de los indicadores mas favorables. Dado que los índices de desocupación, que estuvieron algo por encima del 8.0%, se vienen manteniendo en un 7.2%puede pretenderse bajarlo pero, de todas maneras, no oscurece ese escenario general.

Los elementos aportados precedentemente procuran eliminar un falso pesimismo que un amplio espectro de partidos políticos y sus máximos dirigentes han creído oportuno derramar sobre las expectativas de la población. No estamos al borde de ningún abismo y los problemas no resueltos, si bien todavía son numerosos,  en función de las proyecciones hasta del propio F.M.I. nos anticipa que habrá avances para el período 2010-2020 que llevarán el producto bruto interno por habitante de u$s 14,2  a 21.5 miles; concretando así una suba del 51.4%.,Que cada uno saque sus propias conclusiones...

Por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-F.C.E.-U.NCBA

HOY DIA CORDOBA – 13 de noviembre de  2013

 
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