Controvertidos datos de 2013 sobre importantes indicadores. PDF Imprimir Correo electrónico
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 14 de Junio de 2013 00:00

Sin aportarse fundamentos atendibles, se han publicado ciertos datos que, por lo menos, generan dudas sobre la certeza y restan confiabilidad a información estratégica que debiera ser fehaciente e indiscutible.


El 17 de mayo ppdo., el INDEC dio a conocer datos relativos a la evolución de la  actividad económica durante el  primer trimestre que no han sido acompañados de una explicación satisfactoria y, por ende, generan dudas que debieran develarse de inmediato. Las mismas se refieren a enero-marzo de 2013 y, si bien son estimaciones provisorias, la aparente incompatibilidad entre algunas de ellas genera una serie de interrogantes.
Las relativas al crecimiento de la economía en marzo revelan que habrían ascendido 2.6% y, en consecuencia,  el acumulado de los tres primeros meses arrojaría un incremento del 2.7%. Las incógnitas más importantes se refieren al hecho de que en ese lapso, los sectores más relevantes que suelen marcar el ritmo son los vinculados a la producción de bienes; pero en esta oportunidad no registraron avances, sino todo lo contrario. Ello es muy notorio en el subsector agrario pues la producción física y las exportaciones bajaron alrededor del 5.0% respecto de las concretadas en 2012; al propio tiempo que el manufacturero, la caída ha sido del 1.3%. Bastante semejante es lo que sucede en el área de la construcción, donde la merma relativa interanual fue del 2.8%; logrando el comercial ser levemente positivo (+0.6%).
Por lo tanto, las actividades con  signo positivo corresponden en su totalidad a servicios; siendo las más dinámicas la intermediación financiera, el transporte y las comunicaciones. Si bien se advierte que en el tercer mes de este año la producción global superó a la del mes precedente en un 0.7%; resulta obvio que la composición no es en ninguno de ellos satisfactoria y hasta surge la idea que pudo haber sido “algo retocada”. A esos efectos no puede olvidarse que el saldo positivo del comercio exterior en el mismo lapso descendió respecto de 2012 en un 48.0%.
Es cierto que la cosecha gruesa ha estado visiblemente atrasada en su recolección aunque se tiene la certeza que será muy superior a la anterior; pese a que los productores que pudieron, optaron por no anticipar su negociación según les aconsejó la Mesa de Enlace.  Por su parte, la fuente oficial enfatizó que los servicios públicos avanzaron un 6.7%, teniendo como principal motor de la respectiva expansión a la telefonía a la que adjudican un incremento interanual de un 15.0%; índice sólo levemente superado por la intermediación financiera que lo hizo en un 15.2%. Muy detrás, electricidad, gas y agua apenas lograron subir su gestión en un modesto 1.7%.
Frente a tales datos, sumados al virtual estancamiento de la economía brasileña que en marzo, medido de la misma forma alcanzó un acrecimiento de apenas el 1.2% y en todo el primer trimestre 1.05%, es de suponer que nuestro escenario se torna muy complejo y difícil para anticipar pronósticos. No obstante, en nuestro principal “socio” se está operando una fuerte reactivación de la rama automotriz; que ha acelerado el ritmo de importación de unidades provenientes de Argentina y a ello se agrega la mayor demanda de maquinaria agrícola destinada a extender el área bajo cultivo; lo cual también nos beneficia en forma inmediata y directa.
Otra faceta problemática: la ocupación.
Poco después, el 20 de mayo ppdo., el Indec publicó la habitual información relativa ocupación y desempleo del mismo primer  trimestre; aspectos estos de notoria incidencia en el “clima social”. Surge que se ha operado un cierto retroceso pues los desocupados han pasado a ser el 7.9% de la población económicamente activa con un incremento del 0.7%. Si se opta por comparar con  diciembre ppdo. en que bajó al 6.9%, la suba pasa a ser de un punto porcentual pero ello no es técnicamente correcto pues se trata de lapsus con características muy diversas en ese período.
Al margen de lo que ello significa para el país tener 1.3 millones de personas sin ocupación  y una cifra muy semejante que lo hacen en jornadas mas reducidas de las que desearían cumplir (subocupados); mas impactante aun resulta que aparezca en tal aspecto el Gran Córdoba como el área mas castigada con una marca bastante alarmante del 10.8% (58.065 “parados”) contra el 9.4% del año precedente.
En segundo lugar está el circuito conocido como el Gran Paraná, donde los desocupados ascendieron al 10.6% de la PEA; figurando el Gran Buenos Aires en tercer lugar con 9.4%, aunque con gran incidencia de la Capital Federal, en que se produjo un alza muy notoria de 4.1% a 7.3%. No obstante, esa ubicación sería engañosa ya que en realidad, ha sido el espacio del país mas castigado por el número de “parados”, dado que al cierre del año 2012 que revistaban 4.484 miles de personas ocupadas y al finalizar marzo del actual sólo 4.292 miles; es decir 192 mil menos.
La situación en la Provincia de Santa Fé es atípica y contradictoria. Mientras dentro de los limites de su ciudad capital hubo un sensible aumento interanual del número de “parados”, trepando del 6.5% al 8.1º%, en el Gran Rosario se verificó una tendencia inversa descendiendo del 9.8% al 8.6%. Esta última evolución, que evidencia una mejoría, sólo se reitera en el Gran Mendoza pasando del  4.7%  a un óptimo 3.7%.
Cabe advertir que el cotejo del primer trimestre respecto del cuarto trimestre del año anterior, que se presenta en algunas publicaciones, procura pintar un cuadro más dramático; aunque es inadecuado pues siempre crece transitoriamente la demanda laboral al término de cada año. En el caso especial de Córdoba donde se perdieron 18.000 puestos, ello se tradujo en que el índice subiera de 9.5% a 10.8% en el lapso de un año; aunque debe tenerse presente que siempre ha sido un área muy crítica en ese aspecto.
Por contraste, la otra zona de la Provincia que incluye el organismo en su periódica evaluación, Río Cuarto, se advierte un escenario totalmente distinto. Los desocupados representan en este caso apenas 4.2% de la PEA, unas 5.000 personas, a las que corresponde agregar otros tantos que revistan en carácter de subocupados. La suba porcentual interanual más notable se detecta en Tierra del Fuego, pues de 7.4% subió a 10.1%; indicadores que nunca fueron los máximos pero que marcan la mayor diferencia porcentual ocurrida en el país a lo largo de un año. Seguramente lo antes referido está en sintonía con la situación que afronta la construcción- fuerte demandante de ocupación transitoria- y, en general, de las actividades inmobiliarias.
No obstante, debe subrayarse que la población ocupada total bajó muy levemente, del 42.3% al 42.2% de la población económicamente activa. Por otra parte, en el trimestre sujeto a análisis el Indec estimó que se incorporaron alrededor de 188 mil nuevos aspirantes a un puesto y que ese fue el principal factor de deterioro pues 105 mil seguían  sin ocupación. Tal circunstancia revela que el incremento operado en el colectivo de subocupados, al crecer del 7.4% al 8.0%, se ha constituido la causa central del retroceso global habido.
En función de la regionalización adoptada por el referido ente oficial, la  zona con menor índice de desocupación  es la Noroeste, aunque haya pasado de 2.4% a 3.1%; seguido por Cuyo, donde mejoró al hacerlo de 4.4% a 4.1%. Luego se ubica la Patagónica, con un leve deterioro de 6.0% a 6.4% y la Nordeste, en que la tendencia fue positiva al descender del 7.2% a 6.9%. En el último lugar aparece la Región Pampeana -en la cual abarca no muy adecuadamente a Córdoba- que involucionó del 7.9% a 8.2% y como es la que incluye mucho mayor número de PEA, incide decisivamente  sobre el resultado general de todo el país.
Otros aspectos relevantes.
A lo expuesto precedentemente deben agregarse una serie de datos básicos que permiten realizar la evaluación con mayor precisión. La población económicamente activa total a fin de marzo ppdo., ascendía a 17.356.346 personas: de las cuales 1.375.545 permanecían forzosamente sin trabajo y otros 1.388.508 trabajaban menos horas semanales de las que desearían (subocupados).
Conviene advertir que durante las dos décadas que van de 1963 a 1983 la desocupación descendió en forma continuada, del 8.8 al 4.7%; para luego comenzar a ascender; culminando esa tendencia en el año 2002 en quees trepó al 24.3%. Desde ese índice máximo, bajó en 2010 a un 7.7%; un año después a 7.1% para darse el registro mínimo en diciembre de 2012 con 6.9%.
En cuanto al colectivo total de “ocupados” actual de 15.980.801, está integrado por un 23.4% de cuentapropistas; dentro de los cuales debe advertirse que un 19.9% que de ellos incluye a quienes revistan como formales y también a los que no lo son; mientras que el 4.5% está integrado por patrones. En cuanto a los asalariados, que en total cubren el 76.6% restante, se deben distinguir tres grupos perfectamente diferenciados.
En primer lugar corresponde citar a los que se desempeñan como tales dentro del sector privado y están perfectamente legalizados (en blanco) sumando 5.037.1 miles (31.5%) y, por su cantidad, representan  el más numeroso. Lo siguen los asalariados informales (en negro), con los cuales la patronal no observa debidamente las normas legales vigentes y que ascienden a 3.675.6 miles (26.3%). En esta área es donde se debiera extremar la acción de contralor para lograr que mejore la condición social de sus integrantes.
En último término se deben mencionar a los 3.004.4 miles (18.8%) que trabajan en las tres jurisdicciones del sector público y de los cuales 133 mil se incorporaron en 2012 con un promedio de 118 mil anuales para el período 2007/12. Debe advertirse, además, que la principal en esta materia en conjunto son las Provincias y la Capital Federal que contienen en sus respectivos registros el 68.4%, o sea 2.055.0 miles; seguidos por la Nación, con 742.1 miles (24.7%); completándose con los 207.3 miles que laboran en los municipios que representan el 6.9%.
Las mayores acciones que urgen emprenderse con toda intensidad deben  orientarse a lograr que los que permanecen fuera del ámbito legal sean “blanqueados” cuanto antes. Resulta obvio que esa situación deviene por la actitud de una franja de patrones que no cumplen con la aplicación del nivel legal mínimo en materia de  salarios.
Constituye un error pensar que sólo los mueve la intención de “ahorrar” los aportes por leyes sociales -son en realidad, una parte menor de aquellos- ya que el grueso deviene del pago de remuneraciones disminuidas hasta en un  50.0%y esto es inadmisible.

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 14 de junio de 2013. Comercio y Justicia

 

 
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