Artera maniobra contra el país mediante el “dólar blue” PDF Imprimir Correo electrónico
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Escrito por Salvador Treber   
Viernes 24 de Mayo de 2013 11:20

En una rápida escalada, la cotización de la moneda estadounidense en el mercado paralelo (e ilegal) más que duplicó su cotización sin otra explicación aceptable que ser instrumento de una maniobra desestabilizante.

 
La existencia del mercado “paralelo” de cambios constituye una constante en el país y siempre ha sido un factor decisivo para forzar devaluaciones del oficial. Esta mecánica se ha reiterado en cada  década, especialmente desde la segunda mitad de los años Cincuenta en el siglo pasado, habiéndose extendido hasta el año 2002 del actual. En todos ellos, la vía ha sido provocar macrodevaluaciones que significaron sendas y cuantiosas transferencias de ingresos, preferentemente por parte de los asalariados hacia los titulares del poder económico concentrado.
En esta oportunidad la maniobra consiste en impulsar una “disparada” en la cotización del llamado “dólar blue” de forma tal que, en el lapso de un año, la que se ha duplicado. Al comienzo de mayo de 2012 la misma era de $ 5.08 y en igual fecha del año en curso ha “trepado” a más del doble, siguiendo un ritmo rápidamente alcista. Dado que no ha habido hechos que justifiquen semejante “salto”, resulta indispensable desentrañar las causas reales de lo que está sucediendo y, si es posible, identificar y señalar a los ejecutores que están conspirando impúdicamente contra los intereses del país y de la inmensa mayoría de la población.
Cabe recordar que durante el período 1946-55, en las dos primeras presidencias del general Perón, se implementó un sistema de paridades múltiples vinculadas a introducir tratamientos diferenciales para cuando se trataba de comprar combustibles en el exterior ($ 5.00); comercialización de la cosecha o adquisición de insumos, equipos y maquinarias para promover la industria ($ 7.50); y el que se aplicaba al resto de bienes y servicios ($ 14.00). En octubre de 1955, ya en el poder los militares y civiles que decían dirigir la Revolución Libertadora, hicieron lo propio con el mercado cambiario. La consecuencia fue que se “esfumaran”, al cabo de algo menos de tres años, el normal stock de divisas preexistentes.
En tales condiciones asumió la presidencia del Dr. Frondizi el 1º de mayo de 1958 y, previa firma de la primera Carta de Intención con el F.M.I. que nos concedía un crédito d u$s 100.00 millones, el 29 de diciembre de dicho año se consumó una macro devaluación que en muy breve tiempo llevó la cotización del dólar de $ 30.0 a $ 80.0; o sea consumando un  incremento de casi el 170.0%. Tal medida implicó para los que trabajaban en relación de dependencia, una vertical e instantánea caída de su respectivo poder de compra a la mitad y una abrupta baja de la participación de los salarios en el P.B.I. a menos del 33.0%. (En 1952/54 había alcanzado la proporción máxima del 50.0%).
¿Qué se busca ahora?
En primer lugar debe advertirse que las operaciones que se realizan a través del “mercado paralelo o blue” no representan siquiera el 3.0% del total de transacciones en moneda extranjera; pese a ello su evolución y variaciones diarias, sin reparar que están fuera del marco legal, son motivo de especial  atención por una serie de medios periodísticos que sobreabundan diariamente en datos sobre su eventual futuro. Esto no el algo  lógico ni “normal” ya que nadie podría imaginar que por vías semejantes se promuevan profusamente otras actividades ilegales. ¿Por qué entonces se da tanta relevancia y publicidad a un esquema prohibido que sólo puede beneficiar a un puñado de especuladores y recae siempre en perjuicio de la economía general del país?.
Un destacado miembro del campo opositor que aspira a ser candidato presidencial para 2015, a través de una declaración publica ha expresado su íntimo deseo que al Gobierno le “vaya mal” para mejorar su chance y la de su partido. Esta es una penosa expresión del mas repudiable egoísmo, inexplicable encono  y falta de sensibilidad social pues los directamente afectados en estas circunstancias serían la inmensa mayoría de los 40 millones de habitantes. Este imperdonable “lapsus” -es obvio que se le escapó ya que no lo beneficia en nada- se convierte en testimonio indubitable de su mediocridad y ausencia total de valores éticos, anteponiendo sus ambiciones al bienestar general del país.
Los que transan en dólares “blue” procuran calmar su conciencia o maquillar su delictiva gestión arguyendo que su accionar ocurre porque la oferta es muy escasa y se encuentra notablemente “desbalanceada” frente a la mayor demanda. Advierten además que quiénes poseen moneda extranjera -poca y mucha- no quieren desprenderse de ella por ningún precio, actitud a la que ahora se suman los turistas extranjeros. Por otra parte, enfatizan que el Gobierno ha dejado una “brecha” que aprovecharon los viajeros argentinos apelando a compras de dólares concretadas con tarjetas de crédito en el exterior. En consecuencia, se sienten “inocentes” y trasladan la responsabilidad a los funcionarios, dando un falso tinte a los hechos y liberando de todo estigma tanto a los operadores como a los compradores.
Sin ningún reparo, insisten en adjudicar a tales actitudes el carácter de acciones de “autodefensa” y de la zozobra que estaría causando la baja de las reservas del Banco Central -en el cuatrimestre enero/abril llegó a casi u$s 3.900 millones- agravado por la reducción del saldo positivo en la balanza comercial que en el primer trimestre ha sido del 48.0%; a lo cual agregan los inquietantes anuncios de los líderes “sojeros” en el sentido que retendrán parte sustancial de la cosecha de soja para comercializarla “cuando más les convenga”. Estos serían los datos concretos que, según ellos, preanuncian dificultades crecientes al comercio internacional; fuente casi exclusiva de medios de pago externo. Su reacción se asemeja aun “¡Sálvese quién pueda!” con todo lo que ello supone...
Una conocida y muy escuchada consultora ha justificado  ese proceder considerando que “Ese despegue potenció las expectativas de devaluación de los exportadores, induciéndolos a acopiar y retener productos, dado que la normativa actual los obliga a liquidar al tipo de cambio oficial”. Esto es cierto y debe ser así pues el manejo de la paridad cambiaria es un atributo indelegable del Estado. A veces su gestión es errónea o insuficiente, como es el caso del año 2011 pues contribuyó al retraso. pero esa diferencia no puede ser actualmente superior de un 12.0% Ello indica que lo sucedido últimamente es, sin lugar a dudas, una maniobra desestabilizadora para precipitar una macro devaluación que, además de concentrar mas aún la riqueza, facilite y acelere el acceso de los sectores tradicionales a las funciones de gobierno. El hecho que estemos transitando un “año electoral” ayuda a ratificar que lo sucedido no puede estar despegado de tal circunstancia y que pretenden promover un alto grado de rechazo a las autoridades.
Las posibles acciones del Gobierno.
La presidenta ha sido muy elocuente al advertir que si buscan forzar una devaluación de cierta magnitud “deberán esperar que se instale otro gobierno” pues no está dispuesta a hacerla. Casi de inmediato se acentuaron los controles al circuito”negro” pero no se ha prohibido, como debiera hacerse, que los medios de prensa publiciten diariamente la evolución de una actividad ilegal. En forma paralela, han lanzado la iniciativa de una legalización de tenencias de divisas (“blanqueo”) sin que se deba revelar la vía por la cual las han obtenido; ofreciéndoles títulos especiales nominados en la misma moneda, siempre que sean contribuyentes de los Impuestos a las Ganancias y sobre Bienes Personales.
Al margen del lógico desaliento que provoca en los que son cumplidores; se ha circunscripto dicho beneficio a aquellos con posesión de dólares derivadas de fuentes no legales; excluyendo expresamente a los que están imputados y procesados por causas de naturaleza tributaria, tienen pendiente un pedido de quiebra o integran en carácter de funcionarios cualquiera de los poderes de los gobiernos correspondientes a las tres jurisdicciones. Los que se acojan lograrán legalizar gratuitamente, es decir sin que sean exigible importe alguno por tributos de períodos anteriores, ni sanciones por ningún concepto respecto a esos fondos “blanqueados” e incluso las previstas por el Régimen Penal Cambiario y la respectiva Ley Penal.
Cualquier analista objetivo e imparcial advierte, a través de este sorpresivo esquema, que en la conducción gubernamental hay bastante inquietud y desean “desinflar” cuanto antes el “globo” cambiario con que se viene manejando a través de cotizaciones desusadas para el “dólar blue”. Por ello apuntan a recoger de quiénes lo poseen, cierta cantidad de divisas; pero la respuesta constituye una verdadera incógnita. Se podrá optar por el denominado Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo Económico (Baade) o el Certificado de Depósito para Inversión Inmobiliaria (Cedin).
El primero se emitirá a tres años de plazo, devengando un interés del 4.0% anual -todo en dólares- y se cotizará en la Bolsa, con libre transferencia a otros titulares. Los fondos recaudados serán orientados a promover o ampliar el equipamiento de sectores productivos esenciales, como son los que están a cargo de Y.P.F. Por su parte, el segundo equivale a un depósito que podrá ser utilizado para impulsar la rama de la construcción o la adquisición de unidades existentes en el mercado.
Los funcionarios del Ministerio de Economía y la titular del Banco Central han sostenido enfáticamente en el acto de presentación ante el periodismo especializado que no pretenden incrementar las reservas de la mencionada institución y que sólo se busca reactivar las actividades contempladas como destino excluyente de dichos recursos. Pero esta aseveración es sólo una verdad a medias, pues en los tres meses que debe hacerse la respectiva suscripción pasarán a integrar las arcas del Banco Central.
Incluso con posterioridad, en oportunidad de concretarse las referidas inversiones es obvio que su circulación tendrá como escenario indispensable a las entidades que integran el sistema bancario y se reflejarán en las cuentas de su institución rectora. Que así sea es lo lógico, aunque el interrogante -que permanece como tal- se refiere a cuanto ascenderá el monto atraído a través de los dos nuevos instrumentos. Por razones muy comprensibles, los funcionarios han mantenido en ese aspecto el más hermético silencio. Es de suponer que antes de lanzarlos, habrán hecho alguna una investigación de campo sobre sus perspectivas pues, si no fueran de amplia aceptación, se convertiría en un verdadero “boomerang” para la conducción y sus promotores.


Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 17 de mayo de 2013. Comercio y Justicia

 

 
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