La tierra con siete mil millones de habitantes. PDF Imprimir Correo electrónico
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 04 de Noviembre de 2011 00:00

Este hito en la evolución de la población mundial es el último desde que se comenzó a acelerar su incremento pues desde ahora en adelante comienza un período mas pausado para luego entrar en los estancamiento y posterior retroceso.

Según las estimaciones de varias proyecciones sobre la evolución de la población mundial, se había llegado a la coincidencia que para fines del presente año nacería el habitante número 7.000 millones. No obstante por medio del Boletín del Instituto de Estadísticas Demográficas (INED) de Francia, intitulado “Todos los países del mundo 2011”, aparecido los primeros días de octubre en París, se anunció que habría sucedido el último día de dicho mes y lo personifican en una niña filipina.
El acontecimiento es paralelo con la secuencia, en que la misma ha venido incrementándose en forma incesante. Para llegar a los primeros mil millones pasó todo el tiempo que medió entre la aparición del hombre sobre el planeta y el año 1804; fecha muy cercana a que se produjeran en nuestras costas los dos intentos de invasiones inglesas; hechos que en nuestra memoria histórica los vemos como remotos. Se calcula que por entonces en el territorio que actualmente corresponde a Argentina vivían no más de 800 mil personas.
A partir de ese hito, todo comenzó a tomar otra velocidad. La duplicación, es decir cuando se sumaron otros 1.000 millones, necesitó que transcurran otros 123 mas dado que se verificó en el año 1927, y supone que nosotros llegábamos a los 10 millones iniciales. En el Censo anterior de 1914, -que había sido el tercero realizado en el país- estábamos muy próximos a 8 millones y en el subsiguiente, recién de 1947, habíamos casi duplicado esa cifra.
El tercer escalón en el plano universal que permitió llegar a 3.000 millones se concretó en 1960; bajando el lapso indispensable para ello de 123 a solo 33 años. Por su parte, para nuestro país, según el resultado del 5° Censo realizado ese mismo año, registramos 20 millones de habitantes.
El ritmo continuó en firme ascenso y solo quince años después, en 1975, se completaron los 4.000 millones y en 1987 los 5.000 millones. En vísperas de cerrar el siglo en 1999, tras el estrecho lapso de 12 años, se arribó a los 6.000 millones y ahora en 2011, en un plazo muy semejante, se culmina con llegará 7.000 mil millones. En nuestro caso, el 10° Censo Nacional de poco más de un año atrás, nos permitió conocer que habíamos doblado el número alcanzado 60 años antes, totalizando 40.1 millones. Cabe subrayar que a nivel ecuménico, en idéntico tiempo, pasó de 3.000 a 7.000 millones; lo cual significa que se ha verficado a un ritmo de aumento un tercio superior que el local.
Condiciones actuales y perspectivas futuras.
Hasta la actualidad, el crecimiento vegetativo de la población ha sido cada vez más dinámico, pero ahora se vislumbra una notoria disminución. Seguirá en ascenso hasta llegar a 9.600 millones en 2050; mientras el tope máximo que será realidad entre 2063 y 2065 cuando se aproxime a alrededor de 10.200 millones. A partir de ese momento luego de un periodo de virtual estancamiento, por un número de años sobre cuya extensión no hay coincidencia entre los especialistas, la curva comenzaría a mermar leve pero persistentemente y con tendencia a acelerar ese descenso en forma marcada para comienzos del siglo XXII. Obviamente, ello supone una progresiva y más baja tasa de natalidad; y en el otro extremo un constante envejecimiento de la población, con una vida media se prolongaría a 86 años.
La situación descripta ya sucede en varios países. En Japón el 23.0% de su población supera los 65 años y la expectativa de vida para las mujeres ya llega a 84 años (4 años menos para los hombres). A su vez, en todos los países de Europa Occidental y los ubicados a orillas del mar Báltico, el proceso viene cumpliendo fielmente esa parábola. Debe advertirse sobre el particular, que el promedio de fecundidad mundial es de 2.5 hijos por mujer (en Argentina 2.4) pero esa relación casi se dobla en África, donde trepa a 4.7 e incluso en algunos de dicho continente, mucho mas con un “pico máximo” de 7 en Níger seguido por Somalia con 6.4.
Lo antes referido se completa tomando en cuenta que en los citados en último término, exhiben un notable coeficiente que expresa el grado de “juventud”, definido por un alto porcentaje de población con edad inferior a 15 años. En los países africanos alcanza los niveles máximos y también son encabezados por Níger con un 47.0%. Por otro lado, Alemania y Japón registran los índices mas bajos (13.0%); seguidos por Italia, Reino Unido, España, Rusia y los integrantes de los Balcanes (entre 14 y 16%). Debe subrayarse que según los estudios realizados por los técnicos de la ONU, en el caso de los 60 países donde tales indicadores son superiores, hasta fines del corriente siglo pasarán a multiplicarse de los 1.200 actuales a 4.200 millones de personas.
Al considerar globalmente toda la población de nuestro planeta y se proyectan sus respectivas tendencias, surge que los 1.300 millones con mayores ingresos no tendrán cambios en las cuatro próximas décadas pero reducirán su proporción sobre el total del 18.6% a solo el 13.5%. En cuanto a los 5.700 que en este momento se ubican en los escalones inferiores de la pirámide distributiva llegarán a crecer de tal forma que, a mediados de este siglo, rondarán los 8.600 millones; es decir, representarán el 85.9% del total. A tan diversas dinámicas en dicha materia debe sumarse que en actualmente en Africa se verifican los más elevados índices de infectados con el virus del sida y también de decesos. Swazilandia lidera esta lamentable estadística con el 26.0% de su población en tal condición y en el caso de Sudáfrica, a un muy inquietante 18.0%.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (F.A.O.) ha centrado su preocupación en la adecuada provisión de alimentos y lograr que se acceda a una dieta calórica equilibrada. En tal sentido advierte que con las modalidades vigentes hoy está habilitada para atender, sin dificultades, los requerimientos de 12 mil millones de personas; pero que por la influencia de factores ajenos a lo estrictamente operativo, referidos a la producción, la misma llega deficientemente al 50.0% de ese tope. La optimización de los beneficios de quienes actúan en esta área, con la complicidad de los respectivos gobiernos, siguen prevaleciendo por sobre las necesidades vitales y optan por mantener sin cambios el nivel de hambre en no menos de 1.200 millones de seres humanos.
Avizorando lo que vendrá.
El conocido y muy respetado historiador Paul Kennedy, ha lanzado una dramática advertencia en el sentido que si no se modifica drásticamente el manejo de estos aspectos, en el futuro la falta de correlación entre el incremento de los habitantes y la mayor disposición de medios de subsistencia se convertirá, según su propia expresión, en “verdaderamente aterradora”. Enfatiza que las estimaciones sobre aumento de la población es acertada pero que la relativa a lo que denomina la “política internacional de alimentos” no se compadece en nada con esa realidad A ello cabe agregar la amenazante escasez de agua potable, que se agudizará a lo largo de las próximas décadas. Kennedy ha subrayado en esta faceta que “Sin agua suficiente, los milagros chino e indio desaparecerán, a menos que surja alguna nueva fuente”.
El análisis centraliza especialmente la atención en Africa, algunos vecinos árabes y una serie de países del sur asiático que, además de las mas altas tasas de crecimiento vegetativo de la población, deberán pugnar por mejorar la provisión de alimentos; lo cual es cada vez mas problemático debido al desvío en alza que se está haciendo de cereales y oleaginosas hacia la producción de biocombustibles.
El objetivo de acrecer en un 70.0% la producción de aquellos hasta mitad de siglo es factible de alcanzar, incluso en un plazo bastante menor, siempre que no se antepongan obstáculos vinculados al manejo de los respectivos mercados de concentración. Un claro ejemplo de ello es el caso argentino, donde se ha lanzado un programa destinado a llegar a los 160 millones de toneladas para el 2020; lo cual ha sido receptado como una meta muy accesible siempre que los precios acompañen las mínimas pretensiones de los productores.
En realidad, solucionar la relación entre costo y margen ganancial en forma lógica, sin especulaciones ajenas a dicho proceso, es la base esencial. En Estados Unidos y la Unión Europea rigió hasta 2007 un régimen de subsidios que, al elevarse las cotizaciones, dejaron de tener vigencia. En las reuniones de los integrantes del “Grupo de los 20” hubo varios países que propusieron poner freno a las subas, aunque dicho criterio fue rechazado para los alimentos pero se admitió como factible en cuanto a los combustibles. Hay muchos analistas que cuestionan la cada vez más difíciles perspectivas para los carecientes de adquirirlos por haber subido en forma muy considerable. Una respuesta que equivale a un desafío aunque suma más adeptos, plantea como indispensable que se instalen en las mencionadas zonas suficientes fuentes de ocupación que contribuyan a erradicar la miseria y generen la posibilidad efectiva de satisfacer tales necesidades.
Lo que suceda en el futuro dependerá en algunos países de su capacidad para corregir graves errores cometidos. Quizá el más evidente sea el de China que para acelerar la mejoría en la asignación de ingresos impuso, desde hace alrededor de 50 años, limitaciones muy estrictas que disminuyen los nacimientos a un solo hijo. La flexibilización, que data de fecha reciente, sufre inhibiciones y no habrá de cambiar en un corto lapso algo que ha calado bien hondo en las costumbres y modalidades de sus habitantes. La situación inversa pero también anormal, es la de India; donde confluyen la falta de cultura reproductiva, convicciones religiosas, falta de recursos e ignorancia para establecer topes racionales y lógicos a la procreación que, además, se traduce en un altísimo índice de mortalidad infantil.
La proyección hasta mediados de este siglo, referida a la probable evolución  en el crecimiento del número de habitantes en América del Sur, no parece ofrecer problemas singulares. Sería Bolivia, el mas pobre, donde el índice de incremento llegaría a su máxima expresión dentro el área (+66.3%); teniendo bastante cercano a Paraguay (+56.1%). En los tramos intermedios aparecen Venezuela (+42.2%) y Argentina, a la que suponen llegando, dentro de cuatro décadas, a 57.5 millones (+40.2%); mientras que Brasil, el más poblado, se detendría en alrededor de 225.0 millones (+16.3%) debido a la enérgica política de contención que se ha encarado. Desde allí en adelante, tal como se referió, en todos comenzará el período de estancamiento que será seguido por una lenta pero firme disminución.


Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 04 de noviembre de 2011. Comercio y Justicia

 
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