Prolegómenos de la próxima reunión del “Grupo de los 20” PDF Imprimir Correo electrónico
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 28 de Octubre de 2011 00:00

Las condiciones del mundo actual, en especial de los países más desarrollados es harto comprometida y no han podido reaccionar de sus generalizadas caídas en el transcurso de más de tres años.

En el transcurso de los días 3 y 4 de noviembre está programada en las paradisíacas playas del Cannes (Costa Azul) una reunión cumbre del denominado “Grupo de los 20” al que concurrirán sus máximos jefes de gobierno. Es obvio que reina una gran inquietud e incertidumbre por el futuro y depositan en la mencionada convocatoria cierta dosis de esperanza que se adoptarán medidas transcendentales, para así evitar un inminente colapso generalizado.
Prueba palmaria es el hecho que entre los días 13 y 14 de octubre ppdo., los ministros de economía y presidentes de sus respectivos bancos centrales asistieron en París a un encuentro preparatorio harto significativo. En el curso del mismo se evaluó, en forma muy crítica, la situación general; pero de manera especial la que atañe a los países componentes de la Unión Europea, sean o no miembros de “área del euro”. Ello se debe a que se estima que alrededor  de 16 de sus mayores bancos afrontan trances difíciles y hay coincidencia de impedir que caiga alguno pues, en tal caso, se teme un efecto “en cadena” que arrastre a todos.
En víspera de asumir como titular rotativo del Banco Central Europeo, el gobernador italiano Mario Draghi, señaló sobre la legitimidad en los reclamos y manifestaciones que protagonizan quienes se identifican como “indignados”. En tal sentido subrayó que “Si estamos enfadados nosotros por la crisis, imaginémonos a ellos, que son jóvenes, que tienen 20 a 30 años y no tienen perspectiva”. En términos bastante semejantes se expidió Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, en la antesala de las sesiones. Estas aparentes coincidencias no alcanzaron para arribar a “respuestas duraderas, globales y rápidas”. En suma, todo se difirió para dentro de tres semanas después...
De las discusiones no surgieron acuerdos concretos pero las exposiciones fueron profundas y formuladas sin reservas de ninguna especie. Desde el comienzo mismo de las deliberaciones se advirtió la enérgica, y hasta agresiva, actitud que asumió la canciller alemana Angela Merkel; que no ahorró de formular acerbas críticas a Estados Unidos y al F.M.I. debido a la sistemática oposición de ambos a aceptar la implementación de alguna versión de la denominada “Tasa Tobin”. Con ella se estima podrían recaudar anualmente no menos de 57 mil millones de euros para constituir, a partir de 2014, un fondo especial para respaldo y cobertura de futuros quebrantos bancarios en  todo el planeta.
La funcionaria germana consideró inadmisible que quiénes “...desde afuera han exigido una y otra vez a los países de la eurozona una acción conjunta, se nieguen  a la introducción  de una tasa conjunta a las transacciones financieras”. El planteo marcó con nitidez dos posiciones duramente enfrentadas: por un lado, Estados Unidos con el apoyo del Reino Unido y por el otro las principales potencias continentales de Europa Occidental. Sin tomar partido en la controversia el presidente del Banco Central Europeo (BCE), el francés Jean Claude Trichet, se limitó a subrayar que dicho instrumento sólo sería eficaz si aceptan su aplicación en forma generalizada, aspecto que se convirtió en tácita respuesta a Merkel; quien a su vez enfatizó que una amplia asociación de países europeos están dispuestos a establecerla y entablar una dura pugna con los que no acepten cambios; llegando si es necesario, a fracturar el mercado financiero mundial y aislar a los remisos.
Lo evidente es que a diferencia de todas las citas precedentes desde su creación, por primera vez en el seno del “G.20” se ha producido una notoria división en el núcleo o bloque del otrora “G.7”; es decir, el que concentró tradicionalmente a las economías mas poderosas del mundo capitalista. Las derivaciones de esa eventual ruptura son imprevisibles.
Un perentorio plazo de siete días.
Un segundo tema está referido al gran riesgo en que están 16 grandes bancos que operan en el “área del euro”, que en cualquier momento podrían entrar en “default” y arrastrar a muchos otros. La actual titular del F.M.I., Cristine Lagarde, anticipó que “La situación económica no mejora” y no solo eso, “ha tenido una evolución negativa en perspectivas de riesgos cada vez más grande que antes” que incluso “va a afectar a los países emergentes”.
En vista de ello, la Unión Europea presentó una serie de medidas que estaba dispuesta a aprobar en su propia cumbre, verificada en Bruselas el 23 ppdo. El esquema hecho conocer fue conformado por los representantes de Estados Unidos, llegando el Secretario del Tesoro Timothy Geithner a asegurar que contenía “...cosas alentadoras sobre un plan global para enfrentar la crisis en el continente”. Sostuvo, además, que es indispensable que “...los gobiernos europeos puedan tener acceso al crédito a tasas sostenibles mientras prosiguen sus reformas” pero urgió a que se encare una “...recapitalización más amplia de los bancos”.
Por su parte el ministro de Hacienda de Brasil Guido Mantega, sostuvo que deben resolverse ciertos “conflictos” relativos a la solvencia de los referidos bancos pues “…han perdido el 40.0%  de su valor bursátil en los últimos meses”; testimonio irrefutable de lo que calificó como muy “desfavorable” y hasta peligroso. Este clima que parecía cordial cambió súbitamente cuando algunos representantes de países europeos y, especialmente, los integrantes del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) propusieron duplicar las disponibilidades del F.M.I., o sea aportar otros u$s 380 mil millones; a la vez que reclamaron más protagonismo. En este caso, curiosamente, sumaron su voto negativo al de Estados Unidos, Japón y Alemania.
En cuanto a la gestión futura del citado organismo internacional, se resolvió que en la próxima cita del “Grupo de los 20” deberán determinarse en forma indubitable los mecanismos que dispondrá para ejercer una “...mas integrada y efectiva vigilancia, particularmente en el sector financiero, fiscal, monetario y políticas de tipo de cambio”. Sin hacer formulaciones sobre eventuales modificaciones, todos los presentes ratificaron las funciones de virtual vigilia que se le adjudica. La flamante directora del F.M.I. aprovechó la circunstancia para advertir que la cuota de incremento resuelta en 2010 todavía no ha sido satisfecha  por el 80.0% de los países asociados (entre ellos, Argentina).
Casi como un capítulo aparte, se trató en forma específica la situación de Grecia, cuya economía sigue en retroceso frente a un pasivo en continuo crecimiento. Se reclamó la implementación de “un programa sostenible en Grecia”, entendiendo que lo hecho hasta ahora es insuficiente y pone en peligro al resto del continente. Con respecto a ella, por primera vez, explícitamente se mencionó la intención de implementar una quita sustancial en la deuda de este país al sector privado que, por el momento, quedó provisoriamente establecida en un 21.0%.aunque no se cierra la posibilidad que acceda a un porcentaje mayor. Por otra parte, los paralelos ajustes que introdujeron una serie de países como Portugal, Irlanda, España e Italia, no parecen haber tenido demasiado efecto y se ha instado a la conducción instalada en Bruselas para que tome en sus manos el manejo de este tipo de acciones.
Un tema fuera de agenda.
Pese a no estar previsto se trató, quizá para verificar como es receptado el tema, las características del comercio internacional de bienes “commodities” junto con una eventual regulación que abarque las cotizaciones y los aspectos formales en materia de documentación representativa de flujos que se usan para operar en los mercados financieros. Si bien la delegación argentina se mantuvo vigilante ante la posibilidad que intentaran promover el control en los precios de los alimentos -planteo realizado por varios países intervinientes-, ello no sucedió.
En cambio, fue motivo especial de análisis y discusión la posibilidad de fijar limitaciones a regir sobre la cotización futura de los combustibles (petróleo, gas y carbón) y los derivativos que se emiten en base a la evolución de los mismos. En realidad, también abarcaba al ámbito alimenticio pero en el comunicado final, en que virtualmente se enuncia la orden del día de la crucial reunión a realizarse los días 3 y 4 de noviembre próximos, no han sido incluidos. Si bien en esas facetas subyace la problemática de la inflación, que amenaza con afectar a todo el planeta, se ha evitado cuidadosamente mencionarla.
El diverso tratamiento en ambos casos se funda en que en el área de los combustibles se adjudica una gravitación decisiva a los grandes operadores del mercado de capitales. Los movimientos especulativos y las maniobras sólo procuran multiplicar sus ingentes beneficios; no teniendo nada que ver con la forma que asumen las relaciones entre las respectivas oferta y demanda. En consecuencia, se explica la razón por la cual apuntan a “desinflar” esa “burbuja” ficticia que inficiona el mercado y hace imprevisible su evolución.
La problemática relativa a los cereales y oleaginosos obedece a causas reales que se refieren a su actual doble destino: por un lado, el acceso en el transcurso de la última década de mil millones de personas a una dieta calórica diaria mejor balanceada que promueve superiores requerimientos; por el otro, al creciente desvío parcial de la cosecha de maíz, caña de azúcar, soja, mandioca y otras oleaginosas de menor peso a la generación de biocombustibles. En la actualidad esta finalidad ya absorbe más de 500 millones de toneladas y con expectativas en continuo ascenso. No debe olvidarse que la “mezcla” está siendo legislada como obligatoria e impone subas graduales que, automáticamente, impulsan a extender dichos cultivos a zonas menos propicias, donde su costo es notoriamente mayor.
Aunque sea por vía indirecta el debate de estos aspectos, que no estaban incluidos en la orden del día, llevó a la necesidad impostergable de considerar en forma específica las nuevas condiciones y consecuencias que están surgiendo debido a la masiva corriente de inclusión que ya abarca a 3.200 millones de seres humanos y promete seguir ampliándose. Tan es así que las proyecciones estiman imprescindible que en los próximos cincuenta años la producción de alimentos se eleve no menos de un 70.0%. Obviamente, esto asegura firmes perspectivas para Argentina, donde se ha lanzado un programa destinado a llevar dicha cosecha a 160 millones de toneladas.
Por el momento, todas son expectativas y presunciones que deberían develarse dentro de apenas cinco días cuando, en Cannes, se celebre la que se presenta como una histórica y trascendental cita. Es obvio que, por la profundidad temática y derivaciones que pueden provocar, sin duda, podrían signar el devenir .de la Humanidad en todo este siglo... o hundirnos en la mas honda decepción.

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 28 de octubre de 2011. Comercio y Justicia

 
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