A tres años de la eclosión en los principales mercados del mundo PDF Imprimir Correo electrónico
Comercio y Justicia
Escrito por Salvador Treber   
Viernes 30 de Septiembre de 2011 00:00
El 15 de septiembre ppdo. se han cumplido tres años desde que quedó en drámatica evidencia la situación de virtual falencia a que habían llegado los mayores bancos del sistema y las mas importantes empresas de Estados Unidos.
Inicialmente pretendieron explicarla en función de la extensión de créditos hipotecarios a deudores sin suficiente capacidad de pago. Si bien esto era cierto, constituía apenas una parte -ni siquiera la principal- que desde ese momento comenzó a sincerarse. Los valores derivados de las operaciones precitadas, en una gran proporción, habían sido colocados en el mercado financiero y la banca europea como si fueran óptimas inversiones pero, automáticamente llevaron la emergencia a su propia gestión.
Al tomar verdadera conciencia de la magnitud, el Gobierno estadounidense, por medio de su Tesorería y la Reserva Federal, volcó una inmensa masa de fondos en procura de restablecer la solvencia perdida a sus entidades-símbolo. Aún así, y transcurridos tres años, no han logrado volver a la normalidad. Ello se detecta muy especialmente porque los índices de desocupación se mantienen elevados (9.1% de la población económicamente activa); al propio tiempo que la deuda publica ha  trepado a u$s 14.3 billones; por lo cual solicitaron al Congreso autorización para disponer de otros u$s 2.5 billones más hasta el 2013.
Es bien notorio que los signos recesivos han venido extendiéndose en el tiempo y, como ya sucedió antes, una vez más se reitera la decisión de la conducción económica del país, anunciada recientemente por el presidente Obama, de acudir prestamente en su respaldo, sumando otros u$s 430 mil millones más para tratar de movilizar la demanda interna y reducir el número de desocupados que supera los 14.2 millones. Las restantes medidas orientadas a realizar “recortes” importantes en el gasto público, encontraron serios obstáculos en la bancada republicana de la Cámara de Representantes; derivando ese requerimiento a bajar las partidas en seguridad social y en escasa proporción -la tercera parte de lo solicitado- en el área de defensa.  También rechazan la iniciativa de gravar a 445 mil millonarios, alegando que generaría una “lucha de clases” (¿¡!?)
La última autorización, con la cual el total de recursos recibidos asciende a u$s 7.5 billones busca promover empleo ya que, hasta ahora, la parcial  recuperación del crecimiento del P.B.I. se viene realizando sin demandar adicional de mano de obra. Lo grave es que el escenario descripto no mejora y se teme una fuerte recidiva que al coexistir con 46.5 millones de pobres (15.2% de la PEA) es un virtual volcán en erupción. Este contexto, en octubre de 2012, rodeará la elección presidencial y el actual mandatario, que recibió al asumir ese explosivo “paquete” ha demostrado bastante poca habilidad para deslindar responsabilidades y sortear los múltiples obstáculos de un verdadero “campo minado”.
Muy por el contrario, ha aceptado con resignación los hechos consumados e incluso viene haciendo importantes concesiones a sus opositores que gobernaron los ocho años precedentes y son verdaderos cómplices necesarios de lo sucedido. Lógicamente esta actitud condescendiente, hasta resignada, lo involucra y deteriora su imagen a punto tal que, no sería difícil sea vencido por su oponente republicano en la referida contienda electoral. Si esto afectara solo a la población de dicho país sería consecuencia de su propia opción; pero, por tratarse de una economía que equivale a un quinto de la mundial, el “rebote” de esas eventuales nuevas medidas restrictivas podrían agravar el contexto mundial
Las dificultades y los peligros que suponen crean honda preocupación a los líderes del grupo de economías “emergentes”. Prueba de ello es la reunión especial y declaración emanada del seno del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), sobre la voluntad de ayudar a obviar los factores de inestabilidad adquiriendo papeles representativos de deuda de los que no puedan solventar sus compromisos en los plazos pactados.
La situación en el “área del euro”
Las decisiones sobre vigencia de esta unión monetaria que actualmente abarca a 17 países (los 11 integrantes restantes no han ingresado). Dentro de ellos admiten que se encuentran en situación muy crítica -casi desesperada- Grecia, Irlanda y Portugal; pero, en realidad, también son muy comprometidas las de España, Italia y Bélgica. Además, los principales bancos de Alemania y Francia tienen en sus respectivas carteras valores de éstos países que podrían afectar seriamente su propia solvencia.
A fines de 2008, el sumatorio de los productos brutos internos de los 17 miembros de la referida área totalizan, bajo la versión P.P.A., la suma de u$s 12.4 billones -equivalentes al 81.7% del correspondiente a Estados Unidos- lo cual los convirtió, automáticamente, en interlocutores válidos para la discusión y dilucidación de problemas vinculados a la economía mundial. Por lo tanto cualquier traspié o desmembramiento, aun parcial, les haría perder presencia y consideración en todos los foros ecuménicos. En el citado año, Alemania representaba el 23.9% y Francia el 17.2%. Actualmente elevaron su presencia al 27.4% y 21.3%, respectivamente, y están procurando respaldar a los países asociados en cuanto sea posible. Luego se ubica Italia que suma 14.9% aunque es bastante vulnerable pues su deuda equivale al 119.0% del P.B.I.
En fecha reciente, los cancilleres de los mismos declararon solemnemente que la plena circulación del euro era una prioridad irrenunciable por la cual estaban dispuestos a aunar todos los esfuerzos indispensables para consolidarlo en forma definitiva como moneda común y también en carácter de divisa de uso internacional, compartido con el dólar. Esa determinación de quiénes manejan el 48.7% de esa economía comunitaria se expresa en los órganos de conducción instalados en la ciudad de Bruselas y del Banco Central Europeo, que administra la política monetaria unificada; pese a que no han podido extender ese criterio a otros aspectos en los cuales cada uno conserva total soberanía. Las últimas actitudes de la influyente Angela Merkel expresando la voluntad de combatir los factores de inestabilidad, coadyuvó a recuperar parte de la cotización en descenso del euro.
Los problemas que actualmente se enfrentan han demostrado que la delegación parcial de facultades no es adecuada para afrontar tiempos de gran incertidumbre pues hasta las malas interpretaciones generan efectos negativos, que luego obligan a redoblar esfuerzos para eliminar o atenuar tensiones. En ese clima se hace más difícil y costoso despejar los temores junto con los demás elementos negativos que se traducen en bajas generalizadas. Es por ello que en medio de una persistente crisis que abarca a Japón, Estados Unidos y la Unión Europea, se ha vuelto a actualizar la idea destinada a constituir, en un plazo razonable, los Estados Unidos de Europa. Este planteo constituye una respuesta tácita a quiénes lamentan que Grecia esté “atada” al euro y sostienen que, si dispusiera moneda propia, le sería mucho más fácil superar la emergencia actual.
A ese efecto, aportan el ejemplo del  Reino Unido, una economía siete veces mayor, que ha mantenido vigente su libra esterlina sin devaluar; como sugieren los que piensan en Grecia. Lo que si hicieron es un gran incremento de su emisión y con ella el Estado adquirió a los bancos los valores incobrables; generando algún grado de saneamiento que no implica crecimiento ni menor índice de desocupación. Es obvio que esta forma de operar está vedada para los 17 países que integran el “área del euro”; pero la situación de los helénicos es notoriamente distinta.
El caso de Grecia.
Conviene tener muy en cuenta que la economía de este país representa apenas un 2.55% con respecto a la total del área, El aspecto más crítico y conflictivo es su deuda pública que asciende al 140.0% de su P.B.I. El auxilio tripartito de la Comisión Europea, el Banco Central y el F.M.I. estableció un monto de 110 mil millones de euros a concretar en cuotas, luego de verificar en cada caso el cumplimiento de las medidas de “austeridad” que les han impuesto. Al  tener que girarle la sexta, equivalente a 8.000 mil millones de euros, se dió un serio entredicho que hizo temer una estrepitosa ruptura.
Las mayores objeciones fueron debido a que aún no implementaron un nuevo impuesto sobre las propiedades que debería proporcionar alrededor de 2.000 millones de euros al término de este año y el desequilibrio fiscal -que debía descender a 7.6%- se mantiene en 9.5% de su P.B.I. La causa no es falta de diligencia por parte del gobierno griego sino a que la economía del país viene cayendo en forma vertical y, por tanto, la meta fijada se torna casi inalcanzable.
El viceministro de Finanzas Filippos Sachinidis, visiblemente contrariado, advirtió que sólo disponen de fondos para atender salarios, jubilaciones y pensiones hasta octubre. Si no llega a tiempo la mencionada sexta cuota, será imposible pagar cualquier otro concepto. Esa especie de confesión de impotencia sacudió todos los ámbitos del mercado bursátil mundial; a punto tal, que Merkel se vió obligada a aclarar que no dejarán caer a Grecia. Resulta evidente que quisieron presionar para acentuar los ajustes, pero la maniobra no fue demasiado feliz...
Cabe recordar además que 110 mil millones de euros es la primera cifra de ayuda y luego sumaron 160 mil millones, que todavía están pendientes. A su vez, el despido de 30.000 empleados públicos y otros tantos del sector privado, la fuerte suba de los precios de los artículos de consumo masivo y el deterioro generalizado de la economía vienen provocando una masiva reacción de repulsa por parte de la población, que se expresa a través de permanentes manifestaciones callejeras.
La presencia en Atenas de los funcionarios del F.M.I., exigiendo mayor  profundidad en los “recortes”, pone en continua tensión a las partes. Dicho organismo aportó 30.000 millones de euros a la primera cifra global destinada al rescate y actúan como controlantes de la gestión de Papandreu. Los reclamos y pretensiones en su procura implican una cuota mayor de sacrificio a la población que no se siente responsable de haber llegado a este extremo. Por otro lado, el primer ministro de filiación socialista, que heredó tan desastroso escenario de sus antecesores conservadores -que gobernaron durante los ocho años precedentes- se siente una víctima más y trata de maniobrar para evitar reacciones violentas, oscilando entre la rigidez de sus “salvadores” y la amenaza de caer en el “default”. Es un juego peligroso que, ante cualquier error de cálculo, puede provocar una verdadera hecatombe en la economía europea y mundial.

Escrito por Salvador Treber - Profesor de Postgrado-FCE-UNC
Viernes 30 de setiembre de 2011. Comercio y Justicia.

 
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